La nueva moneda será convertible a yenes y se usará en un sistema gratuito para la realización de pagos y transferencias a través de teléfonos móviles y códigos QR. Los pagos con J Coin estarían libres de tarifas tanto en el pago como en las transferencias nacionales, mientras que el coste del envío de dinero a nivel internacional sería menor. Mientras que los bancos y empresas que usen la moneda electrónica recibirán a cambio información sobre los patrones de compra de los usuarios, según el diario Nikkei.
Detrás de este movimiento, también se pretende que este servicio de pago permita competir con los de grandes compañías como Apple o Alibaba y evitar que la información de los consumidores japoneses salga al extranjero, según el medio nipón.
Los bancos ya se han reunido con el regulador financiero japonés para estudiar la viabilidad del proyecto, con el objetivo de que el marco legal esté listo para 2020 en las olimpiadas de Tokio. Esperan que la creación de esta criptomoneda tenga efectos positivos y que el nuevo sistema añada 10.000 millones de yuanes adicionales a la economía japonesa, según Financial Times, al reducir los costes de gestión del efectivo y las tarifas por liquidación.