Y es que recordemos que hace unos días Francia daba un paso más para construir la capital financiera del futuro. Su Gobierno presentó nuevas medidas para atraer a los bancos de la City.
Entre estas medidas, se comprometió a eliminar algunos de los cargos que pagan los bancos en Francia. El Gobierno pretende suprimir la horquilla más elevada del impuesto sobre nóminas para empresas que no pagan el IVA, un cargo que las empresas pagan por cada empleado asalariado en Francia pero que no se aplica en la mayoría de los países europeos.
El gobierno francés también anunció que se asegurará de que los bonos de los banqueros no se tengan en cuenta cuando se produzcan indemnizaciones por despido injustificado.
Todas estas medidas tienen un objetivo: hacer de París la próxima City de Europa. Ya en su momento el resultado del Brexit favoreció a París en un sentido: frenó la estampida de muchos ejecutivos franceses que se trasladaban a Londres para escapar de la subida de impuestos que impuso Hollande en el año 2012 para golpear a los más ricos. Ahora Francia no sólo quiere mantener a sus propios ejecutivos, sino implantar medidas para atraer a profesionales internacionales.