En enero los alimentos fueron un 16% más baratos que en el mismo periodo del año anterior. Aunque esta caída no sorprende, puesto que los precios de los alimentos llevan cayendo durante cuatro años consecutivo: sin ir más lejos, el año pasado descendieron un 19%. Los abundantes suministros agrícolas, la desaceleración económica y la fortaleza del dólar son los tres factores que subyacen en esa disminución de los precios.
Las perspectivas de la FAO para las cosechas de cereales en 2016 no son favorables. La causa reside en el fenómeno meteorológico El Niño, que cambia los patrones de movimiento de las corrientes marinas en la zona intertropical. Este fenómeno ha tenido efectos nocivos en muchas de las cosechas de distintas regiones, en especial en el sur de África, donde se espera una caída del 25% en la producción de trigo.