El acento claramante "hawkish" dentro de la Fed se ha dejado sentir con más fuerza en las últimas semanas. En las últimas horas, y en medio de Jackson Hole, la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, una de las voces más agresivas en la reunión de julio, ha señalado sin rodeos que "es el momento de actuar" y que la inflación demuestra que el banco central está todavía muy lejos de su objetivo.

No ha sido la única. Jeffrey Schmid — presidente de la Fed de Kansas City— ha sido contundente también en declaraciones hoy a la CNBC: "La inflación sigue siendo persistente y difícil de superar, y tenemos que seguir buscando maneras de vencerla".

¿Qué dicen los datos? ¿Debería subir tipos la Fed?

Este miércoles, Jorge del Canto, asesor de delcanto.es, señaló en el Consultorio de Bolsa que, a pesar de la inflación, los datos de empleo y de consumo interno en Estados Unidos indican que la mejor dirección que podría tomar la Reserva Federal sería la de "una bajada de tipos". En pocas palabras: "Kevin Warh lo tiene muy difícil".

El IPC moderó su avance en el mes de julio al 0,1% y mantuvo su tasa interanual en el 3,4%. Por su parte, la subyacente -que excluye alimento y energía- se mantuvo también en el 2,5%. No obstante, los expertos ya adviertieron de que esta situación se vería revocada en agosto, con nuevas sorpresas por el lado de los precios.

"El mal dato de empleo, sólo tendrá sentido si la inflación no aprieta", señala en Capital Radio, Marc Ribes de Blackbird.

La lectura de muchos, ahora mismo, los datos de empleo y consumo no apoyan claramente una subida de tipos. De hecho, si la economía siguiera deteriorándose al ritmo de julio, sería difícil justificar un endurecimiento agresivo.