La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín revela un momento crítico en las relaciones entre Estados Unidos y China, donde el lenguaje gestual y la composición de las delegaciones envían mensajes claros sobre las necesidades mutuas de ambas potencias.
Vicente Palacio, director de Política Exterior de la Fundación Alternativas, destaca que "el lenguaje gestual, el lenguaje corporal de ambos líderes refleja ya de por sí las diferencias de cultura política incluso y de expectativas de ambos".
Vicente Palacio analiza la cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump y destaca el lenguaje gestual como reflejo de las diferencias culturales.
Según el experto, Trump llega "con una actitud aparentemente muy amistosa, recuperando cierto tracción para la relación bilateral entre ese G-2 que forman China y Estados Unidos y tratando de sacar algunas ventajas un poco, no diría yo a la desesperada, pero sí en un momento crítico internamente por la situación en la que le está poniendo la aventura en el techo de Ormuz en la guerra con Irán".
Además de la crisis energética, se juntan "asuntos de inversiones, asuntos de tecnología y asuntos de seguridad también con el tema de Taiwán", lo que convierte esta cumbre en un encuentro de múltiples dimensiones estratégicas.
"Estados Unidos necesita China. Trump necesita Xi Jinping porque entre otras cosas le tiene que ayudar de alguna manera, por lo menos no obstaculizar su salida más o menos honrosa del estrecho de la crisis del estrecho de Ormuz, por donde transita gran parte una parte importante de los hidrocarburos y de la energía mundial y eso es un interés común para ambos países"
Wall Street acompaña a la delegación estadounidense
La composición de las delegaciones resulta especialmente reveladora. Estados Unidos no solo ha acudido "con el gobierno en pleno, con todos los secretarios de Estado, sino también acompañados de los líderes más relevantes de Wall Street, el mercado americano del lado financiero, del lado tecnológico con algunas ausencias".
Entre los empresarios destacados se encuentra Elon Musk, quien desciende "por las escaleras del avión junto con otros líderes importantes de Nvidia, la empresa de capitalización bursátil mayor del mundo en este momento y en términos de fabricación de chips de semiconductores".
Palacio interpreta esta presencia empresarial como "el reflejo de una necesidad por parte de Estados Unidos en este momento y de sus empresas de tener un acceso al mercado chino, especialmente las tecnológicas sobre todo, pero no solo".