El Banco Sabadell ha alcanzado en la primera mitad del año un beneficio neto un 67,2% menor y baja hasta los 120,6 millones de euros tras asumir las provisiones por la reducción de 12.200 millones de activos problemáticos y el coste de las incidencias informáticas del banco TSB, su filial británica. En los primeros minutos de la sesión bursátil, la entidad catalana se ha dejado un 4%.

El resultado del segundo trimestre ha sido negativo y registra un beneficio atribuido de -138,7 millones de euros por asumir los costes extraordinarios del periodo. Sin embargo, su beneficio neto recurrente hasta junio es de 456,8 millones de euros, un 24,4% más que en el mismo periodo del año pasado.



La desinversión en ladrillo que el banco anunció la semana pasada y el traspaso de carteras de créditos morosos consigue reducir en el segundo trimestre el ratio de activos tóxicos netos de su balance a un 1,7%, desde el 3,1% de los primeros los tres meses del año. También ha supuesto una reducción de su ratio de morosidad que pasa del 5,14% en el primer trimestre al 4,7% en el segundo. Así, la cobertura de activos problemáticos tras la venta de carteras se sitúa en el 54,6%.

Por otra parte, las pymes y las hipotecas particulares en España tiran de la actividad comercial del grupo que aumenta su crédito vivo un 4,6%. Los nuevos préstamos y líneas de crédito a pymes suben un 11%, los préstamos al consumo e hipotecas un 16%. En cifras, esto supone que durante la primera mitad de año, el alto ritmo comercial ha permitido captar 57.332 nuevas empresas, 187.265 particulares, 136.448 nóminas y, en total, 244.597 clientes.

Al cierre del segundo trimestre de 2018, la posición de capital del grupo sitúa la ratio de CET1 phased-in en el 11,9% y fully-loaded en el 11,0%.