En concreto, el grupo ya anunció el pasado 28 de junio, con motivo de la presentación de su nuevo plan estratégico, esta revisión del valor de sus activos llevada a cabo como consecuencia de la actualización de las principales hipótesis y proyecciones de los negocios, lo que ha conllevado un deterioro contable de 4.851 millones de euros, que impacta significativamente y de forma extraordinaria en la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada del año.
Este saneamiento queda registrado en su totalidad de manera no recurrente en los resultados del primer semestre como "amortización y pérdidas por deterioro inmovilizado" (4.279 millones) y "resultado de entidades valoradas por el método de la participación" (572 millones), de la cuenta de pérdidas y ganancias consolidada, informó la compañía.
Sin tener en cuenta este ajuste, el beneficio neto recurrente en el primer semestre del grupo fue de 532 millones de euros, un 22% más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que el resultado bruto de explotación (Ebitda) recurrente aumentó también un 6% entre enero y junio, hasta los 2.105 millones de euros.
La evolución de los tipos de cambio en el semestre tuvo un impacto negativo de 106 millones en el Ebitda, afectando a todas las divisas en las que opera la compañía energética. A 30 de junio, la deuda financiera neta de la compañía se situaba en 12.362 millones de euros y el ratio de endeudamiento en el 45%. Así, los ratios de Deuda neta/Ebitda y Ebitda/Coste deuda financiera se situaron a cierre del primer semestre en 3,2 veces y en 7,3 veces.
Agencias