En el sector de la automoción, cuando pensamos en un vehículo, aproximadamente el 75% de su valor proviene de los proveedores. Un coche contiene alrededor de 75.000 piezas diferentes, lo que significa que detrás del producto final que disfrutan los consumidores hay un ecosistema de empresas que, aunque menos conocidas que las marcas que comercializan los vehículos, resultan esenciales para la industria. Gestamp, con casi 30 años de trayectoria, es una de estas compañías fundamentales que está liderando la transformación sostenible del sector desde dentro.
Ernesto Barceló, Chief ESG Officer de Gestamp, comparte la estrategia de la compañía en "Liderando la sostenibilidad" en colaboración con Surus y Beatriz Alonso, directora de Sostenibilidad de Surus.
Soluciones de movilidad con impacto social y ambiental
La estrategia de sostenibilidad de Gestamp se articula en torno a los pilares ESG, un enfoque integral que Barceló considera fundamental: "A día de hoy cuando hablamos de sostenibilidad principalmente se nos va todo a la parte ambiental. En el tema de automoción pues se nos va todo a la electrificación. Pero la realidad es que como fabricantes nuestra responsabilidad está en la parte ambiental y en la parte social". Con 115 plantas, 13 centros de I+D, presencia en 24 países y 42.000 empleados, el impacto social de la compañía es considerable y requiere una gestión tan profesional como los aspectos ambientales o de gobernanza.
El verdadero desafío: las emisiones incorporadas en los materiales
Mientras que las emisiones durante el uso de los vehículos no son la prioridad directa de Gestamp, las emisiones que acompañan todo el proceso de fabricación sí lo son. Barceló plantea una pregunta fundamental: "¿Qué emisiones lleva embebidas un vehículo cuando se pone al servicio del cliente que lo ha comprado?" Después estarán las emisiones del uso, que la electrificación y las diferentes tecnologías están abordando, pero en todas las emisiones que se han ido incorporando en los diferentes materiales es donde Gestamp concentra sus esfuerzos.
Los materiales tradicionales de la compañía son el acero y el aluminio, metales que tienen la ventaja de ser reciclables muy fácilmente. "No tenemos un problema de basura de metales. Los metales siempre hemos considerado... el concepto es de que sonaba mal de chatarra, pero la chatarra siempre ha tenido un valor y se ha ido reciclando", señala Barceló. Sin embargo, cuando se pasa del reciclaje a la economía circular, el gran desafío para las empresas es no perder valor.