El entorno macroeconómico actual genera inquietud en los inversores, pero para Javier Alonso, socio fundador de Welcome AM, la clave está en alejarse del ruido diario y analizar los factores estructurales. A pesar del reciente repunte de tensión en las rentabilidades de los bonos sovereign, el analista identifica focos de valor muy claros, diferenciando la situación a ambos lados del Atlántico.

Escucha la entrevista completa en el siguiente podcast de Mercado Abierto:

Entrevista de fondos | Welcome AM

Tras un mes de agosto bastante convulso, encaramos ya la parte final del ejercicio y analizamos en detalle el mercado con Javier Alonso, socio-fundador de Welcome AM.


Oportunidad soberana en el Viejo Continente

Frente a la volatilidad que sacude a los mercados de renta fija, Alonso se muestra categórico respecto a Europa. "Si no estuviese el problema francés, la situación europea te indica que es una buena oportunidad comprar bonos soberanos europeos a medio y largo plazo", sostiene el socio de Welcome AM.

El experto destaca que economías que sufrieron severamente en crisis anteriores presentan hoy un perfil fiscal saneado: "Hay superávit primario en países como Grecia o Portugal. Nosotros mismos estamos al borde de tener superávit primario sin contar los intereses de la deuda".

Por el contrario, el diagnóstico sobre Estados Unidos es más cauteloso debido a sus desequilibrios fiscales. Alonso advierte de que la principal potencia mundial "ha entrado en el umbral del dolor y no tiene ninguna voluntad de atajarlo", con un déficit desbocado que condiciona el atractivo de sus tipos de interés.

Luces y sombras en la renta variable: IA e infraestructuras

Respecto a las bolsas, Alonso descarta una burbuja similar a la de las 'dotcom' en el sector tecnológico porque "los beneficios, los márgenes y los retornos están ahí", aunque insta a vigilar la sostenibilidad de los márgenes de los semiconductores a largo plazo.

Para equilibrar las carteras, el analista apunta hacia sectores europeos infravalorados, especialmente el de infraestructuras, impulsado por el giro fiscal en Alemania. Asimismo, defiende la vigencia del modelo tradicional: "Sí, puede tener todo el sentido mantener la cartera 60/40".