Tras un mes de septiembre caracterizado por la negatividad e incertidumbre, los mercados inician octubre con tono positivo. No obstante, se prevé volatilidad debido a la presentación de resultados del ejercicio y a las previsiones de cara al próximo año, según Mar Barrero, directora de análisis de Arquia Banca. Como idea de inversión, Barrero selecciona un fondo global de renta variable centrado en envejecimiento y la digitalización y analiza la situación de la deuda francesa y de la española.
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La directora de análisis de Arquia Banca revisa la situación de la deuda española y de la francesa y responde a las dudas de los oyentes sobre fondos de inversión. Además, selecciona un fondo centrado en el envejecimiento y la digitalización como oportunidad de inversión en estos momentos.
La Idea de Inversión
La directora de análisis de Arquia Banca selecciona un fondo de renta variable global por centrarse en megatendencias con gran potencial a medio y largo plazo, principalmente el envejecimiento de la población, la digitalización y los cambios en los hábitos de consumo.
Sarasin Equity Global Thematic cuenta con una cartera muy diversificada a nivel global (con un peso relevante en EE. UU. y Europa). Incluye grandes compañías tecnológicas (Microsoft, Nvidia, Apple), del sector financiero (HSBC, Bank of America), del ámbito de la salud (Johnson & Johnson, Eli Lilly) y empresas españolas como Iberdrola.
La directora de análisis de Arquia Banca selecciona un fondo de renta variable global centrado en megatendencias
España presenta una situación favorable frente a otros países europeos. La retirada progresiva de compras por parte del Banco Central Europeo ha sido gestionada con estabilidad, alargando la vida media de la deuda. Esto ha permitido mantener la prima de riesgo contenida y el coste medio de financiación en niveles bajos.
En Francia, la incertidumbre fiscal y presupuestaria ha generado dudas e inestabilidad entre los gestores de inversión, quienes prefieren mantenerse al margen o reducir su exposición en deuda francesa. El capital que no acude a la deuda francesa está derivándose hacia países como España, Italia o Grecia, así como a la deuda corporativa de empresas sólidas.