La venta masiva de bonos gubernamentales a nivel mundial eleva los costes de endeudamiento a largo plazo en las principales economías del mundo hasta niveles de máximos de varias décadas con el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años subiendo hasta el 5,33%, su nivel más alto desde 2007.
¿Por qué el mercado está tan pendiente de si subirán o bajarán los tipos? A lo que estamos asistiendo hoy en el mercado de bonos es la mayor prueba de que la inflación es uno de los peores males de los que al mercado le cuesta deshacerse.
Han bastado unas cuantas palabras de Donald Trump para volver patas arriba el precio del crudo, las expectativas de inflación y para deshacer buena parte del discurso construido ante la posibilidad de una inflación controlada t por parte de Estados Unidos que animase, de una vez por todas, a hablar de bajadas de tipos por parte de la Fed.
¿Permitirá Trump que los tipos de los bonos permanezcan tan altos?
En medio de las provocaciones o el "hartazgo" de Trump en su particular tira y afloja con Irán, el mandatario estadounidense ha subido una imagen a su cuenta en redes sociales que muestra el estrecho de Ormuz como terriotorio de Estados Unidos. Trump asegura que el estrecho de Ormuz está abierto y en funcionamiento y que todas las minas acuáticas han sido retiradas o detonadas.
La actitud del presidente podría sorprender teniendo en cuenta cómo influye el desenlace sobre este canal para las decisiones en política monetaria de su país. Trump tiene un enorme incentivo político para que bajen los tipos largos. No solamente por las hipotecas y el crédito: el Gobierno estadounidense es, en sí mismo, es uno de los mayores afectados por los tipos elevados.
Si el Treasury tiene que refinanciar deuda a tipos cada vez mayores, el coste de los intereses se convierte en una bola de nieve fiscal.