La decisión llega en un contexto de fuertes oscilaciones en la cotización de la plata, que cotiza en niveles muy lejanos a los 80 dólares la onza que llegó a marcar en febrero, cuando Pandora anunció por primera vez su giro hacia el platino. Según CNBC, para cubrirse ante nuevas subidas, la empresa ya ha asegurado entre el 90% y el 100% de sus necesidades de plata para 2027 a un precio cercano a los 65 dólares por onza, una medida que le da mayor previsibilidad de costes en un mercado que en el último año ha pasado de mínimos de treinta dólares a máximos superiores a los cien.
El caso de Pandora ilustra un fenómeno más amplio: la fiebre inversora en metales preciosos, impulsada por la incertidumbre económica global y el temor a un mayor endeudamiento, no solo ha disparado el oro, sino que ha convertido a la plata en un activo igual de codiciado, que lo hace especialmente sensible a las oscilaciones del mercado, obligando a sectores industriales como el de la joyería a repensar sus modelos de negocio ante unos precios cada vez más difíciles de predecir.
Un metal eclipsado por el oro y la plata que bate récords
En el último año se consolidó como el de mejor rendimiento, batiendo récord tras récord. El platino pasó de cotizar en torno a los 1.000-1.400 dólares a principios de 2025 hasta rozar los 2.900 dólares en enero de 2026, lo que supone una revalorización de aproximadamente el 90-100% interanual en su punto álgido. Aunque también ha protagonizado la corrección más pronunciada de los tres.
Por su parte, la del oro ha sido una subida más "ordenada", apoyada en compras sostenidas de bancos centrales.