Más del 7% de los hogares españoles se encuentra en situación de pobreza energética, según un estudio de la Fundación Naturgy y el Instituto de Economía de Barcelona. Entre los años 2011 y 2017, el 8,3% de los hogares españoles se encontraron en esta situación.

Esta tasa media alcanzó un pico máximo del 9% en 2013 y, a partir de entonces, descendió paulatinamente hasta el valor mínimo de 2017, un 7,4%. Estas cifras evidencian el impacto de la crisis sobre estos hogares.

La pobreza energética es la incapacidad de las personas para cubrir los gastos del uso doméstico de energía como la calefacción o la refrigeración. Una familia se considera vulnerable energéticamente cuando gasta más del 10% de sus ingresos en servicios energéticos.

“La pobreza energética no es más que una dimensión del problema general de la pobreza y en ese sentido debe plantearse sus alternativas y soluciones”, ha dicho este lunes Rafael Villaseca, presidente de la Fundación Naturgy durante la presentación del estudio.

Los hogares que se encuentran en esta situación suelen encontrarse en zonas rurales con una baja densidad de población, son hogares monoparentales mayoritariamente con mujeres a cargo de niños, con un bajo nivel educativo y con un bajo nivel de ingresos.

Radiografía de la pobreza energética

Según el estudio, la probabilidad de que un hogar se encuentre en situación de pobreza energética aumenta un 9,3% cuando el sustentador principal está desempleado. En este sentido, uno de cada cinco hogares españoles en situación de pobreza energética tiene personas desempleadas.

Además, en las áreas rurales o con menor densidad de población la pobreza energética asciende al 24%, en comparación al 13% de las viviendas ubicadas en zonas más pobladas.

En cuanto a la estructura familiar, un 4,9% de los hogares en situación de pobreza energética está formado por un único progenitor, y están encabezados principalmente por mujeres con menores a cargo. Por ello, María Teresa Costa, catedrática de Economía de la Universidad de Barcelona, considera que “hay una feminización de la pobreza energética”.

En general, estos hogares tienen bajos porcentajes de personas que no han terminado los estudios de educación superior.

La comunidad autónoma es determinante

Costa asegura que hay un “anillo de la pobreza energética”, que se trata de las comunidades autónomas que se sitúan alrededor de Madrid. En este sentido, Castilla-La Mancha registró una tasa del 17,4%, el doble que la media nacional. Además, Extremadura y Castilla y León superaron el 12%. Por el contrario, Ceuta, Melilla y Canarias registraron las tasas más bajas con niveles menores al 5%.

En la pobreza energética por comunidades autónomas también inciden los factores climáticos. Por ejemplo, Castilla y León al ser una de las comunidades autónomas más frías tiene una mayor demanda energética.

Soluciones

A raíz del estudio, se propone realizar políticas públicas que apunten a la creación de empleo, para evitar el abandono escolar temprano e incentivos fiscales a los hogares monoparentales.

Desde la Fundación Naturgy, trabajan junto a distintas organizaciones sociales en un Fondo Solidario de Rehabilitación Energética para reacondicionar los hogares que se encuentran en esta situación y optimizar el uso de la energía. A final de este año, se habrá mejorado la eficiencia energética de alrededor de 1.000 familias. Los trabajos incluyen cambiar la iluminación, reforzar las ventanas, instalar calderas, o realizar aislamientos en las fachadas.