Desde hace cinco días, el epicentro de la geopolítica mundial se sitúa en Irán. El ataque de Estados Unidos sobre este país está redibujando la escena internacional y, más allá del coste en vidas humanas que va sumando, ya ha desencadenado una serie de derivadas políticas y económicas cuyas últimas consecuencias aún están por vislumbrar.

La reacción en los mercados durante los primeros días está siendo "de libro", según explica el politólogo Daniel Gil. Se han registrado caídas en las bolsas, búsqueda de refugio en bonos y repuntes significativos del petróleo y del gas, debido a que toda esa zona es vital en términos de tránsito energético.

China, el gran objetivo estratégico del conflicto en Irán

El politólogo Daniel Gil explica en Mercado Abierto cómo el ataque de EE.UU. marca un punto de inflexión geopolítico con consecuencias económicas globales y estratégicas contra China

"A los mercados no les gusta la inestabilidad y la situación actual no solo genera inestabilidad en el propio Irán por la situación bélica, sino por la inestabilidad que genera en otros actores clave en la región", señala Gil. Arabia Saudí ha sufrido ataques en sus refinerías, mientras que otros países productores como Qatar, Bahréin y Kuwait también se ven afectados por la inestabilidad general.

Venezuela como precedente estratégico

Como paso previo a este ataque sobre Irán, Estados Unidos se garantizó gestionar la producción de una potencia petrolera como es Venezuela. Sin embargo, Gil matiza que "aunque existen paralelismos entre ambas acciones y forman parte de la misma estrategia, pero son contextos diferentes, operaciones diferentes".

La operación en Irán no se produce como consecuencia directa de la venezolana, pero sí forma parte de una política más asertiva de Estados Unidos para controlar rutas comerciales energéticas de las que depende China, que continúa siendo un comprador de energía muy importante en los mercados internacionales.

El gigante asiático es el principal comprador de petróleo iraní, y esta operación tiene como trasfondo la estrategia global estadounidense respecto a China. "Cualquier cuestión que ocurra en Oriente Medio desde el punto de vista de Estados Unidos siempre va a ir enfocada a garantizar la seguridad de Israel, pero la estrategia global con respecto a China es el otro gran factor fundamental", explica Gil.

China conseguía petróleo iraní y venezolano a precios muy por debajo del mercado debido a las sanciones. Se calcula que aproximadamente el 20% del petróleo que importa China proviene de estos dos proveedores con descuentos muy significativos. "Si China se ve obligada a salir al mercado y pagar precios estándar, esto añadirá presión a sus arcas en un momento de ralentizamiento económico, desempleo juvenil y crisis inmobiliaria".

¿Conflicto corto o escalada prolongada?

La pregunta clave es si es posible confiar en un conflicto corto o si, una vez abierto este avispero, todo puede pasar. Gil se inclina por la segunda posibilidad: "Las consecuencias pueden llegar a ser imprevisibles por ese juego de alianzas que se puede crear".

Ya se han visto movimientos como Pakistán amenazando a Irán, teniendo en cuenta que recientemente suscribió una alianza defensiva con Arabia Saudí. Además, la doctrina estratégica de Irán percibe que un conflicto largo puede ser beneficioso para sus intereses, ya que entienden que tienen mayor capacidad para soportar daño que Estados Unidos.