Hay cenas que pasan a la historia por lo que ocurrió después. Otras, por los invitados. Y la que Donald Trump ofrecerá este jueves a Xi Jinping en la Casa Blanca tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las reuniones empresariales más poderosas de los últimos años.

La comparación resulta inevitable. Si la historia del arte tiene La última cena, y el cine convirtió La cena de los idiotas en una comedia inolvidable, Washington prepara ahora una especie de “cena de las fortunas”: una mesa en la que se sentarán algunos de los empresarios más poderosos del planeta.

Entre los invitados figuran Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Jensen Huang, Michael Dell, Sundar Pichai, Satya Nadella, Tim Cook y Sam Altman, además de otros grandes ejecutivos de las finanzas y la industria. Reuters también sitúa entre los asistentes previstos a Jamie Dimon, presidente de JPMorgan, y Jane Fraser, consejera delegada de Citigroup.

El patrimonio conjunto de los grandes magnates tecnológicos presentes o previstos en la cena supera, según las estimaciones recogidas por Forbes, los 2,2 billones de dólares. Una cifra que cuesta incluso visualizar: más de dos millones de millones de dólares concentrados alrededor de una misma mesa.

Una cena de empresarios con intereses directos en China

Apple depende de una enorme cadena de fabricación vinculada al país; Tesla tiene allí uno de sus mercados fundamentales; Nvidia se juega buena parte de su relación con Pekín alrededor de los chips avanzados y las restricciones estadounidenses a su exportación. Y las compañías de inteligencia artificial representadas en la mesa están inmersas en una carrera tecnológica en la que Estados Unidos y China compiten por el liderazgo.

Por eso esta no será solamente una cena de Estado. Será también una fotografía de la economía mundial con tecnología, inteligencia artificial, semiconductores, tierras raras, comercio y cadenas de suministro estarán, de una forma u otra, sentados a la mesa.

Mientras Washington prepara una auténtica constelación de empresarios tecnológicos y financieros, la presencia de grandes ejecutivos chinos en torno a Xi Jinping no está siendo tan evidente. Reuters ha informado de que Pekín y Washington todavía estaban cerrando la posible participación de empresarios chinos en la visita.

La imagen, por tanto, es difícil de superar. Donald Trump, Xi Jinping y una parte sustancial del poder económico y tecnológico mundial compartiendo mantel. Una cena de Estado, sí. Pero también una reunión de negocios potencialmente valorada en 2,2 billones de dólares.