En Cibercotizante contamos con Carlo Zanotti, creador de Montagam, y Juan José Rodrigo psicólogo de la misma iniciativa Montagam

Un proyecto nacido de una preocupación compartida por muchas familias

La idea de Montagam surge de una inquietud que cada vez comparten más padres. Así lo explicó Zanotti al recordar el origen del proyecto: "Surge de algo que yo creo que la mayoría de los padres sentimos cuando vemos a nuestros hijos interactuar con las pantallas".

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A juicio del emprendedor, la sociedad dispone hoy de abundante información sobre los efectos de la sobreexposición digital, pero menos herramientas prácticas para afrontarlos. "Yo lo que observaba es que había falta de herramientas para ayudar a los padres" y desde esa reflexión inicial nació una propuesta orientada no tanto al control como al acompañamiento.

Ni demonizar ni idealizar la tecnología

Durante la entrevista, ambos invitados coincidieron en rechazar los discursos extremos sobre el impacto de las tecnologías digitales. Para Zanottí, el problema no reside en la tecnología en sí misma, sino en cómo se utiliza: "No se puede estar ni en un extremo ni en el otro" y añadió: "Las pantallas tienen un componente de herramienta de utilidad que está mezclado con un uso que llamamos pasivo".

Por su parte, Rodrigo defendió una visión igualmente equilibrada: "Las nuevas tecnologías van a formar parte y formarán parte de nuestro día a día". Para el psicólogo, el verdadero desafío consiste en analizar qué actividades dejan de realizar niños y adolescentes cuando el tiempo de pantalla ocupa gran parte de su jornada.

Lo que los niños necesitan para desarrollarse

Uno de los momentos más interesantes de la conversación llegó cuando Rodrigo explicó qué elementos son esenciales para un desarrollo saludable: "Un niño necesita compartir con sus padres, con sus iguales, con los hermanos". Según señaló, esas experiencias permiten a los menores crecer desde el punto de vista cognitivo, emocional y social.

"El compartir ese espacio con esos miembros de la familia o con ese grupo de iguales le va a permitir desarrollarse cognitivamente, emocionalmente y socialmente". La preocupación surge cuando las pantallas desplazan sistemáticamente esos momentos de interacción.

El problema no es solo el tiempo de uso

Frente al habitual debate sobre cuántas horas puede utilizar un menor un dispositivo electrónico, Rodrigo planteó una cuestión diferente: "No es tanto el tiempo de uso, sino qué función tiene ese uso". Desde la psicología, explicó que muchas veces los dispositivos sirven para gestionar emociones difíciles.

"No es extraño que un niño que se siente deprimido, que se siente aburrido, acabe recurriendo a las nuevas tecnologías para lidiar con esa emoción" y por ello, entender la finalidad del uso resulta más importante que centrarse exclusivamente en el número de horas.

La importancia de poner límites consensuados

Ambos expertos defendieron la necesidad de establecer normas claras, pero evitando imposiciones unilaterales: "Es muy importante que los chicos formen parte de esa decisión".

Un modelo que también interpela a los adultos

Uno de los aspectos más originales de Montagam es que no pone el foco únicamente en los hijos y Rodrigo destacó la necesidad de revisar también los hábitos digitales de los adultos: "Es muy importante que no solamente se planteen estas pautas para los menores" y recordó que gran parte del aprendizaje se produce por observación.

"Nosotros aprendemos muchas cosas por observación". [Zanotta Rodrigo.docx | Word]

Recuperar espacios esenciales para la convivencia

Las comidas, las horas de descanso o los momentos de conversación familiar ocupan un lugar destacado en la filosofía del proyecto. Según explicó Rodrigo: "Lo que tenemos que intentar es que esos ratitos se sigan respetando" y subrayó la importancia de aprovechar esos momentos para fortalecer los vínculos familiares.

Mejor reducir poco a poco que prohibir de golpe

Otro tema abordado fue la forma más eficaz de modificar hábitos digitales. Para el psicólogo los cambios drásticos suelen generar resistencia. "Cuando nosotros intentamos plantear un cambio de una forma aguda, de la noche a la mañana, vamos a tener una respuesta de resistencia".

Su recomendación es avanzar progresivamente. "Lo más adecuado es hacer ese decalaje progresivo" porque de esta forma, los menores pueden adaptarse gradualmente a nuevas rutinas y comprender mejor los beneficios del cambio.

Psicología y tecnología, una alianza necesaria

"Los psicólogos son realmente los que te pueden decir qué es lo que realmente necesita un niño" y por ese motivo incorporó especialistas al desarrollo de la herramienta desde las primeras fases. Además, considera que los padres también necesitan apoyo profesional para afrontar una realidad cada vez más compleja. "Los padres necesitan muchísima ayuda porque este tema es extremadamente complejo para afrontar solos".

"También dar a los padres herramientas no solamente prácticas de cómo reducir el uso de las nuevas tecnologías, sino también de cómo manejar esas emociones".

Más allá del control, educar para un uso consciente

La conversación dejó una idea compartida por ambos invitados: el reto no consiste en eliminar la tecnología de la vida de niños y adolescentes, sino en integrarla de forma saludable.

Como defendió Zanotti, es necesario "poner el foco en los niños y en los adolescentes y entender qué es lo que realmente necesitan" y como recordó Rodrigo, la pregunta fundamental no es cuánto tiempo pasan delante de una pantalla, sino qué experiencias están ganando o perdiendo mientras la utilizan.