El ritmo con el que la inteligencia artificial parecía devorarlo todo, ha empezado a encontrar algún que otro semáforo en rojo. Durante años, nos dijeron que había que acelerar. Más datos, más chips, más centros de datos, etc. Y ahora, desde dentro de la propia industria, algunos empiezan a mirar el velocímetro con inquietud.
Escucha el A pie de calle en el siguiente podcast de Mercado Abierto:
Los grandes exponentes de la IA han pedido poner el freno a esta tecnología, lo que ha reabierto el debate sobre los peligros y amenazas de la inteligencia artificial. ¿Qué opinan en la calle?
“El mundo tiene razón en tener miedo de los peligros de la IA”, declaraciones contundentes del CEO de OpenAI, Sam Altman, que ha sido el último en sumarse a lo que parece ser un consenso unánime entre los cuatro gigantes de la inteligencia artificial.
¿Y en qué se han puesto de acuerdo? Pues en levantar el pie del acelerador, sí. Dario Amodei, CEO de Anthropic, ha pedido reducir el ritmo al que crecen las capacidades de sus modelos, en medio de crecientes temores por el uso indebido de esta tecnología.
Tanto Elon Musk, al frente de xAI, como Demis Hassabis, de Deepmind, y el también creador de ChatGPT, Sam Altman, han expresado preocupación por esta carrera. Piden más controles y regulación.
Por su parte, Donald Trump rechaza todas estas afirmaciones y anima a seguir en la carrera como hasta ahora. Uno de sus principales argumentos es China. Para el presidente de EEUU, limitar a las empresas mientras Pekín continúa desarrollando sus propios modelos supondría renunciar a una ventaja estratégica. Su frase resume perfectamente esa filosofía.
Por cierto que China también se ha pronunciado y acusa a parte de la comunidad tecnológica estadounidense de esconder tras esta llamada a la prudencia un «manual de guerra fría» contra la IA china.
Creen que el llamamiento de Amodei contiene una agenda oculta que buscaría “estrangular” el desarrollo chino, con medidas como la prohibición de venta de chips avanzados, para ampliar la brecha tecnológica, y solo así después negociar con Pekín una ralentización del sector.
Negocio vs. catástrofe
Negocio frente a catástrofe: dos caras de una misma moneda que colisionan en el terreno de la inteligencia artificial. Un claro ejemplo es el de Jacob Coxon, exempleado de Anthropic, quien ya advirtió sobre los peligros de esta tecnología al señalar que podría acabar con la humanidad antes de 2030.
Y es que lo que antes parecía ciencia ficción propia de películas como Terminator se acerca peligrosamente a la realidad. Para algunos, la posibilidad de que surja un equivalente real de Skynet y se rebele ya no es una fantasía y aseguran tener miedo a la IA. Una IA que ya suena en boca de todo ciudadano en pleno 2026, porque aquel CHATGPT que vino para revolucionar los trabajos de clase ya no es cosa de chavales, está más que instalado y extendido entre todo tipo de edades.
Está claro que dejar de usar esta tecnología no es una opción. La inteligencia artificial no necesita necesariamente un apagón, pero sí algo mucho más complejo. Necesita límites, vigilancia, REGLAS, igual que como tú y como yo.
Porque hay carreras en las que ganar consiste en llegar primero. Y hay otras en las que ganar consiste en llegar vivos.