El abaratamiento de los precios del petróleo ha dado la oportunidad a todo tipo de gobiernos, como el de India o el de Angola, de aumentar los precios de la energía para acercarlos a sus valores de mercado. La reducción de las subvenciones elimina un peso del balance estatal y permite al gobierno canalizar sus ingresos a otras áreas, como los servicios sociales, la salud o las inversiones que fomenten el crecimiento.
Pero el FMI señaló que los costos no registrados causados por la contaminación del carbón, el petróleo y el gas natural también deberían considerarse subvenciones porque las economías deben hacer frente a mayores cargos vinculados con la salud y la degradación del medio ambiente. En base a los nuevos datos de la Organización Mundial de la Salud, el fondo estima que dichas “subvenciones después de impuestos” ascienden a 5,3 millones de dólares solo este año.
Según el Fondo, China es el país que más dinero destina a subsidios energéticos, con 2,3 billones de dólares por año, seguido de Estados Unidos y Rusia.