GUPC alertó en febrero de 2011 de que las propiedades del basalto empleado no tenían la calidad señalada en los documentos de licitación que aportó la ACP a todas las empresas que licitaron en el proyecto de ampliación del Canal de Panamá. El consorcio tuvo que asumir costes adicionales para ajustar la planta de procesamiento de este material y buscar nuevas fuentes para obtener basalto. Los cambios tuvieron repercusiones en la logística, tiempo e inversión es esta fase del proyecto, según un comunicado.
Además, se ha confirmado que la mezcla de concreto presentada por GUPC en 2010 y rechazada por ACP, cumplía íntegramente con las especificaciones técnicas exigidas en el contrato. La mezcla inicialmente rechazada por ACP no sólo cumple con las especificaciones, si no que tiene una durabilidad que excede los 100 años requeridos en el contrato, precisa.