El primer ministro británico, David Cameron, imploró a los escoceses que rechacen la independencia: "Me preocupo enormemente por este extraordinario país. Me partiría el corazón si esta familia de naciones que hemos creado juntos es destrozada ".
La agencia de calificación Standar and Poors advierte de que una Escocia independiente sería incapaz de soportar a sus bancos si se produce una nueva crisis financiera.