El precio de los carburantes en España ha experimentado un incremento dramático que oscila entre el 60 y el 70% respecto al año anterior, según explica Juan Francisco Calero, director editorial de Carwow. En términos absolutos, esto se traduce en alzas de entre 0,60 y 0,80 euros por litro en el caso del gasóleo. "Son unas alzas verdaderamente sensibles que tienen el potencial no solamente de fastidiar nuestros bolsillos sino directamente de afectar a la economía", advierte Calero.

Una confluencia de factores geopolíticos y estructurales

Lejos de ser un fenómeno simple, el encarecimiento del combustible responde a "una suma de factores" que van más allá de los conflictos bélicos que ocupan los titulares. Calero identifica varios elementos clave que han convergido para crear esta situación de "tensión máxima".

Los conflictos en el este de Europa entre Ucrania y Rusia, junto con las tensiones en el estrecho de Ormuz derivadas de los ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel contra Irán, constituyen los factores más visibles. El estrecho de Ormuz es especialmente crítico, ya que por él transita aproximadamente un 20% del comercio mundial de petróleo. Pero la importancia de esta vía no es solo cuantitativa: "No todos los petróleos son iguales, son idénticos ni todos los petróleos sirven con un mismo grado de ingeniería y de economía para fabricar gasóleo o para fabricar gasolina", explica el experto. El petróleo de los países árabes se encuentra en un punto medio que lo hace especialmente aprovechable para todos los subproductos refinados, lo que magnifica el impacto de cualquier disrupción en esta zona.

Sin embargo, existen otros factores menos conocidos pero igualmente determinantes. Las normativas sobre el consumo de fuel pesado para el transporte marítimo y las políticas de la Unión Europea orientadas hacia la electrificación han provocado un descenso en la inversión en plantas de refinería específicamente para el gasóleo en Europa. Además, las sanciones al petróleo ruso han reducido drásticamente la disponibilidad de petróleo refinado en el continente.

"Lo importante no solamente es que el precio del barril de crudo esté más o menos alto, sino todo lo que sucede luego con su procesado. Y ahí es donde realmente hay una disrupción y hay un problema", subraya Calero. Esta observación coincide con el análisis reciente del Banco Central Europeo, que ha puesto el foco precisamente en el proceso de refino más que en el precio del barril.

¿Volverán los precios bajos algún día?

Si se resolvieran los conflictos geopolíticos actuales, tanto en Ucrania como en Oriente Medio, "veríamos una reducción del precio de los combustibles en las gasolineras sin ningún género de dudas", confirma Calero. Sin embargo, advierte que "cada vez va a ser más difícil que podamos ver unos precios bajos entendiendo por precios bajos los precios que teníamos hace tres o cuatro años".

La razón es estructural: la Unión Europea continúa impulsando una economía descarbonizada, lo que implica que próximamente entrarán en vigor nuevas medidas y tramos de este proyecto que aumentarán los impuestos a la comercialización del petróleo y a las emisiones de CO2. "En un plazo de dos o tres años, pues entre un 10 y un 20% de sobreprecio sobre los carburantes podría haber vinculado a esta nueva normativa medioambiental", calcula el experto. Y esto es "absolutamente independiente de que haya guerras o no en el mundo o de que esté o no cortado el flujo de barcos en un determinado lugar del planeta".