Hace apenas dos siglos, la fuerza física era la principal fuente de riqueza. Hace apenas unas décadas, el conocimiento se convirtió en el gran motor de la economía.

Y hoy nos encontramos ante una pregunta que hasta hace poco parecía ciencia ficción: ¿Qué ocurre cuando una máquina empieza a competir con nosotros precisamente en aquello que nos hacía únicos?

La inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro, está entre nosotros y no solo está escribiendo informes, diseñando estrategias, desarrollando software, diagnosticando enfermedades, creando imágenes, componiendo música y tomando decisiones que hasta ayer considerábamos exclusivamente humanas. También está decidiendo quién pasa y quién no, quién es contratado, a quién se despide o quién tiene una oportunidad.

Por primera vez en la historia, una tecnología no amenaza nuestros músculos. Amenaza, o complementa, nuestra inteligencia. Esto nos obliga como humanos a hacernos preguntas incómodas y a la autocrítica y la reflexión.

¿Será la IA la mayor herramienta de prosperidad jamás creada? ¿O estamos construyendo un mundo donde cada vez menos personas serán necesarias para generar valor?

¿Será la IA la mayor herramienta de prosperidad jamás creada? ¿O estamos construyendo un mundo donde cada vez menos personas serán necesarias para generar valor?

¿Será la IA la mayor herramienta de prosperidad jamás creada?

Por primera vez en la historia, una tecnología no amenaza nuestros músculos. Amenaza, o complementa, nuestra inteligencia. Esto nos obliga como humanos a hacernos preguntas incómodas y a la autocrítica y la reflexión.

Todos nuestros programas están disponible en: