El primer ministro Andy Burnham ha dicho que podría hacer campaña para que Gran Bretaña regrese a la Unión Europea en las próximas elecciones generales, reabriendo así el debate del país sobre su relación con el continente una década después del voto a favor del Brexit.
Lo cuenta Lucía Martín:
Hoy ponemos el foco en Reino Unido, donde resuenan los tambores de volver a la Unión Europea, 10 años después del Brexit.
Burnham ha expuesto tres opciones que discutiría en una cumbre entre el Reino Unido y la UE prevista para finales de este año. Una es reincorporarse a la UE, otra es reincorporarse al mercado único del bloque y la tercera es entrar en una unión aduanera, según declaró a la BBC.
El pasado mes de abril, en un contexto de estancamiento económico, el entonces primer ministro Keir Starmer ha apostado por acercarse a la Unión Europea. Starmer ya había reconocido que el Brexit dañó la economía británica y ha prometido fortalecer los lazos con la Unión Europea.
Y ahora las declaraciones de Burnham marcan la primera vez desde el referéndum de salida de hace una década que un primer ministro británico sugiere que podrían intentar reincorporar al país a la UE.
Y es que el Brexit ha generado importantes consecuencias económicas, comerciales y sociales para Reino Unido.
El impacto en el PIB
La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) mantiene en sus informes fiscales que el Brexit provocará una reducción del 4% en el PIB real del Reino Unido a largo plazo en comparación con haber permanecido en la Unión Europea.
Es decir, la economía británica es unos 121.500 millones de libras al año más pequeña de lo que habría sido dentro del bloque.
Evaluaciones del Banco de Inglaterra y otras agencias
Aunque la previsión base de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria es del 4%, análisis económicos recientes que utilizan datos internos e históricos del Banco de Inglaterra (BoE) y el National Bureau of Economic Research (NBER) sugieren que el impacto real acumulado es aún mayor:
- Pérdida de crecimiento: Economistas vinculados al banco central estiman que la economía sufrió una contracción o lastre de entre el 6% y el 8% de su PIB per cápita.
- Causas del agujero: Los análisis atribuyen cerca de la mitad del golpe a la enorme incertidumbre generada entre 2016 y 2021 (que frenó la inversión), y la otra mitad a la introducción directa de las barreras no arancelarias tras abandonar el mercado único.
Los datos de las agencias oficiales reflejan un comportamiento inferior a la media del resto de países del G7:
- Comercio exterior: La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria estima una caída en torno al 15% tanto en las importaciones como en las exportaciones totales del país en comparación con el escenario de no haber salido de la UE.
- Inversión empresarial: Se calcula que la inversión corporativa privada en suelo británico se situó entre un 12% y un 18% por debajo de su potencial estimado antes del referéndum, debido a las trabas burocráticas y el reposicionamiento de las cadenas de valor europeas hacia capitales como París o Ámsterdam.
A todo ello hay que sumarle trabas burocráticas, sectores como la agricultura, la pesca y la automoción que se han visto especialmente impactados, que la inversión extranjera se ha desincentivado y, por supuesto, que se ha puesto fin a la libre circulación y los trámites para viajar son más lentos.
Sin olvidar las tensiones territoriales, ya que el Brexit reavivó los debates sobre la independencia en Escocia y complicó el equilibrio fronterizo en Irlanda del Norte.