Las bolsas europeas apuntan a una apertura a la baja, según apuntan los futuros a una hora del inicio de la sesión. Detrás de estas caídas destaca la renovada preocupación por la política monetaria estadounidense tras las actas de la Reserva Federal, que revelaron divisiones internas y sugirieron la posibilidad de un aumento adicional de los tipos de interés antes de fin de año. Como consecuencia, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años rozó máximos de 24 años durante la noche antes de moderar sus subidas.

A esta presión monetaria se suma la escalada de las tensiones geopolíticas, que merman el apetito por el riesgo de los inversores. El repunte de los ataques contra el transporte marítimo en el Golfo y el Estrecho de Ormuz ha reavivado el temor a interrupciones en el suministro de petróleo en Oriente Medio, impulsando al alza los precios del crudo, donde el barril de Brent escala un 2% y supera la cota de los 102 dólares.

Asimismo, la tensión en el mercado de bonos soberanos se agrava tanto por la inestabilidad política y fiscal en Francia como por las recientes informaciones publicadas por The Wall Street Journal, que señalan que gigantes tecnológicos como SpaceX, Broadcom y Oracle buscan recaudar miles de millones emitiendo deuda, entrando en competencia directa por una financiación que se muestra cada vez más limitada.

Protagonistas empresariales

La empresa china Anta Sports ha completado oficialmente la adquisición del 29,06% de Puma por 1.505 millones de euros en efectivo, tras obtener todas las autorizaciones regulatorias necesarias. Con esta operación, el gigante chino de la moda deportiva se consolida como el mayor accionista de la firma alemana.

La compañía china ha aclarado que buscará una «representación adecuada» en el consejo de supervisión de Puma. Señala que actualmente «no tiene previsto» lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) para hacerse con el control total de la firma alemana. La entrada de Anta Sports se produce en un momento delicado para Puma, que cerró el pasado ejercicio con unas pérdidas de 643,6 millones de euros.

Uniper, la mayor comercializadora de gas natural de Alemania, afronta una fase clave en su proceso de privatización tras el rescate y posterior nacionalización por parte del Estado en 2022. El Gobierno alemán, que actualmente ostenta una participación del 99,12%, planea desprenderse de hasta un 74,12% del capital de la compañía energética.

Según fuentes que cita la agencia Reuters, la firma de inversión Apollo Global Management ya ha presentado una propuesta no vinculante por la empresa. Asimismo, han mostrado interés otros actores relevantes del sector, entre los que destacan la compañía energética checa EPH —controlada por el multimillonario Daniel Kretinsky—, la estatal noruega Equinor, así como dos consorcios de inversión: uno integrado por Brookfield y la canadiense CPPIB, y otro formado por la firma KKR junto a la eléctrica alemana RWE.

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