El 11 de septiembre de 2001 el mundo se vio sacudido por este atentado que costó la vida de 3.000 personas y que dejó en shock a todo el planeta. Además del impacto humano, también causó un importante golpe económico.

El World Trade Center se ubicaba a escasa distancia de la Bolsa de Nueva York, el principal centro financiero mundial, y el ataque ocurrió poco antes de iniciar las operaciones.

Los mercados bursátiles norteamericanos suspendieron la jornada del martes y permanecieron inactivos durante cuatro días laborables. Esta interrupción supuso la clausura más prolongada del mercado de valores de Estados Unidos desde el crack financiero de 1933.

En España, era mediodía, las 3 menos cuarto de la tarde, con las bolsas que sí estaban abiertas, a diferencia de Estados Unidos.

El mayor atentando en suelo estadounidense

El 10 de septiembre de 2001, el S&P 500 terminó la sesión en los 1.092 puntos. Durante la mañana posterior, previo al inicio del mercado, dos aviones colisionaron contra las Torres Gemelas y un tercero impactó en el Pentágono, en lo que supuso el atentado terrorista de mayor envergadura en territorio estadounidense. Esa jornada el parqué neoyorquino permaneció inactivo y pospuso sus operaciones hasta el 17 de septiembre.

Cuando Wall Street reabrió sus puertas el lunes 17 de septiembre de 2001, el S&P 500 reaccionó en rojo. Cayó un 4.92% en una sola jornada, pasando de los 1,092 puntos del 10 de septiembre a 1,038 puntos.
A pesar del pánico inicial, los mercados recuperaron los niveles previos al ataque en aproximadamente un mes (hacia mediados de octubre de 2001).

Hay que tener en cuenta que Wall Street ya arrastraba una fuerte tendencia bajista por el estallido de la burbuja de las empresas puntocom antes de que los atentados del 11 de septiembre de 2001 paralizaran el mercado financiero. El ataque terrorista agravó una recesión que ya estaba en marcha.

La Fed dio un paso al frente

La respuesta de la Reserva Federal, dirigida por Alan Greenspan, fue inmediata, y contundente. Su estrategia se dividió en dos fases: una inyección masiva de dinero en cuestión de horas para evitar el colapso del sistema y un agresivo recorte de los tipos de interés a medio plazo para reanimar la economía.

El lunes 17 de septiembre, justo antes de que Wall Street reabriera tras cuatro días cerrado, la Fed ejecutó una bajada por sorpresa de 50 puntos básicos en los tipos de interés oficiales. La decisión se anunció mediante una conferencia telefónica extraordinaria, y no en una reunión ordinaria programada.