El mercado inicia la semana con dudas, apoyado por una Reserva Federal menos amenazante pero con el petróleo todavía como principal foco de riesgo. Los débiles datos de ventas minoristas publicados el viernes junto con unas cifras de inflación relativamente benignas han reducido de forma significativa las expectativas de una nueva subida de tipos de la Fed en septiembre. El mercado asigna ahora una probabilidad del 30% cuando apenas hace una semana estaba en el 50%. Este cambio está favoreciendo a la renta variable, presionando al dólar y también llevando el euro hacia máximos de dos meses.
Elena Fernández-Trapiella, analista sénior de Bankinter, confirma esta tendencia: "Efectivamente, las expectativas de subidas de tipos están disminuyendo y eso es bueno para las bolsas, pero en cambio está penalizando a los bonos porque los bonos largos lo que están cotizando es que si tenemos una Fed menos exigente o más tolerante con la inflación, porque efectivamente esas expectativas de subidas disminuyen, pues parece ser que las tensiones inflacionistas se podrían asentar más en el largo plazo".
Elena Fernández-Trapiella, analista sénior de Bankinter, analiza cómo la reducción de expectativas de subidas de tipos favorece a las bolsas pero penaliza los bonos largos.
La experta destaca que esta situación tiene "la cara de la cruz y la cara": "No bueno para las bolsas, malo para los tramos largos de los bonos". En este sentido, señala que los tramos largos de las curvas importantes están experimentando repuntes significativos, con el diez años y el treinta años americano alcanzando máximos desde 2007.
El petróleo se acerca a los 100 dólares y complica el escenario
La otra cara de la moneda es el precio del petróleo. El Brent se sitúa en 91,47 dólares, con un cierre anterior de 90,87 dólares. La falta de avances significativos en Oriente Próximo y el fin al memorando de entendimiento o acuerdo de paz en las últimas horas entre Estados Unidos e Irán mantiene abierta la posibilidad de nuevas tensiones en la oferta. Por ahora las bolsas están conviviendo razonablemente bien con este riesgo, pero nuevos movimientos hacia la zona de 100 dólares volvería a complicar este escenario de inflación y de tipos.
Fernández-Trapiella explica que "a medida que se vaya aproximando el petróleo a los 100 dólares demostraría un poco que el alivio que hemos visto en estos precios serían temporales y eso alimentaría efectivamente expectativas de inflación". Las consecuencias serían claras: "Tipos más altos y menor poder adquisitivo para las compañías, para las familias. Con lo cual, bueno, pues malo para la economía y malo para las bolsas".