El grupo tampoco ha dado fechas para su reubicación en Reino Unido, uno de los países que cuentan con una política impositiva más flexible que Estados Unidos. Sin embargo, Avon mantendrá sus oficinas en Suffern y Rye en el Estado de Nueva York y continuará cotizando en Wall Street.
La compañía había vendido el 80,1% de sus operaciones en América del Norte al fondo de inversión Cerberus por 170 millones de dólares como parte de un plan estratégico para ahorrar 350 millones de dólares y así mejorar su situación financiera después de tres años de pérdidas continuas.