Pavel Gómez del Castillo, Responsable Comunicación de Crédito y Caución, ha presentado el último informe de la compañía, junto con Iberinform, en el que habla de cómo es el impacto de la inflación para la operativa de las empresas. Confirma que ya lo notan el 97% de las compañías.

Un impacto que se transmite en toda su cuenta de resultados. "compran más caro y también se incrementan los costes laborales, lo que se considera inflación de segunda ronda". Gómez del Castillo señala que una de las medidas que pueden tomar es incrementar precios, repercutir sus costes, aunque eso conlleva riesgos importantes.

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Credito y Caucion: el impacto de la inflación en las empresas

El último informe de Iberinform explicado por Pavel Gómez del Castillo, Responsable Comunicación de Crédito y Caución

El problema del impacto de la inflación

El incremento de la inflación ha provocado cambios generalizados en la actividad del tejido productivo en 2023. De acuerdo con la oleada de otoño del Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España que impulsan Crédito y Caución e Iberinform, el 97% de las empresas confirma algún tipo de impacto de la inflación en su operativa. Los principales se están produciendo sobre la estructura de costes, lo que puede afectar a las capacidades para operar de forma rentable de muchas empresas. El 53% está viendo incrementados sus costes laborales y un 59% ha visto aumentar sus costes de aprovisionamiento.

Una vía para compensar estos aumentos de costes pasa por incrementar los precios finales para proteger los márgenes comerciales. Sin embargo, dicha estrategia es arriesgada, debido a factores como la reducción del poder adquisitivo de los clientes o la elasticidad de la demanda. Según el estudio, el contexto de contención de la demanda está obligando al 69% del tejido empresarial a absorber el impacto de los nuevos costes, lo que implica una pérdida de rentabilidad y una reducción de sus márgenes comerciales.

Esta caída de los márgenes comerciales en un contexto de desaceleración de la actividad, combinado con un encarecimiento de los costes financieros, supone un detonante para el riesgo comercial. De hecho, un 31% de las empresas ya percibe un deterioro del riesgo de crédito de sus propios clientes a causa de la inflación. Para hacer frente a esta evolución, un 29% de las empresas se ha visto obligada a reducir ventas y un 11% ha renunciado a determinados clientes.