La huelga de los sindicatos de panaderos de La Paz y de la ciudad vecina de El Alto cumplió tres días en protesta porque el Gobierno retiró el subsidio de la harina que se mantenía desde 2011, lo que afecta a sus ingresos, según mantiene el sector.
"Si no quieren llamar al diálogo, le han puesto una cruz al 'pan de batalla' y ha muerto en La Paz la famosa 'marraqueta", advirtió Quenta. La huelga terminará hoy y a partir del viernes los panaderos solo venderán lo que llaman "pan surtido", que es una pieza redonda, plana y de menor peso que la "marraqueta", que es voluminosa, con mucha miga, crujiente y que en teoría pesa 60 gramos. La "marraqueta" fue declarada patrimonio cultural e histórico de La Paz en 2006 por las autoridades de este departamento. Los panaderos sostienen que el pan plano costará 6 céntimos de euro, pero el Gobierno insiste en que tanto esa pieza como la "marraqueta", también llamado "pan de batalla", deben venderse a 4 céntimos de euro.
Para paliar la escasez del pan, el Gobierno boliviano puso al Ejército a fabricar pan. Los soldados han amasado hasta 210.000 piezas diarias de este alimento básico, pero esta cifra no ha logrado cubrir el abastecimiento para La Paz y El Alto, ciudades que suman alrededor de dos millones de habitantes. Sin embargo, los militares no fabrican el "pan de batalla", sino los planos de menor peso para que sean distribuidos por una empresa estatal.
El Gobierno boliviano ha señalado que los precios de la harina sin subvención en el mercado son ahora similares a los de hace una década y existe una hoja de costes que demuestra la rentabilidad de la producción de pan sin que la materia prima esté subsidiada.