El gestor de la bolsa española, BME, ha lanzado una propuesta para crear Planes Personales de Inversión (PPI) basados en el modelo fiscal de las cuentas suecas ISK, con el objetivo de movilizar el ahorro de las familias españolas hacia la inversión productiva.

Hablamos con Mariana Longobardo, directora del Servicio de Estudios de BME, y César García Novoa, catedrático de Derecho Financiero.

BME propone planes de inversión inspirados en Suecia

Hablamos de la propuesta de BME para crear Planes Personales de Inversión (PPI) en España, inspirados en el modelo fiscal sueco. Con Mariana Longobardo, directora del Servicio de Estudios de BME, y César García Novoa, catedrático de Derecho Financiero.

La iniciativa, respaldada por un informe elaborado por la Universidad de Santiago de Compostela, busca establecer un vehículo de inversión con fiscalidad simplificada que permita a los pequeños inversores participar más activamente en los mercados de capitales.

Una cuenta flexible para acercar la inversión a las familias

Mariana Longobardo, directora del Servicio de Estudios de BME, explica que el PPI es "una cuenta sencilla y eficiente, una manera de ahorrar e invertir pensada para las familias".

Según detalla, estos planes agruparían distintos activos financieros vinculados especialmente a la financiación de empresas españolas y europeas negociados en los mercados de valores.

"Una de las principales ventajas de este producto sería su flexibilidad y simplicidad. Los activos que lo componen pueden ser intercambiables entre sí, sin pagar impuestos a cada operación, y eso permite adaptar la inversión a lo largo del tiempo sin penalizaciones fiscales", señala Longobardo.

La fiscalidad se aplicaría de manera global y se liquidaría una vez al año, facilitando así la planificación del ahorro.

El modelo fiscal sueco como referencia

César García Novoa, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Santiago de Compostela, ha sido el encargado de elaborar el informe sobre la viabilidad fiscal de esta propuesta. García Novoa destaca que uno de los principales atractivos del modelo sueco es precisamente su fiscalidad favorable.

"Lo que se propone fundamentalmente es un modelo fiscal muy similar a las ISK de Suecia, que muy sintéticamente consiste en que los rendimientos, los dividendos o las ganancias de capital no tributan, y lo que hay es una tributación basada en un rendimiento estándar", explica el catedrático.

Este sistema permitiría una tributación a un tipo efectivo de aproximadamente un 1,5%, mucho más ventajoso que el régimen actual.

La experiencia de Suecia avala esta propuesta, ya que en apenas 13 años desde su implantación en 2012, más de tres millones y medio de ciudadanos suecos ya cuentan con una cuenta ISK, demostrando así el éxito del modelo.

Activos elegibles y funcionamiento

La propuesta de BME incluye diversos activos negociados en mercados de capitales que actualmente no cuentan con ventajas fiscales.

Entre ellos, Longobardo menciona "acciones de empresas cotizadas y bonos corporativos de empresas dentro del espacio económico europeo, tanto en los mercados regulados como en los MTFs", así como "ETFs de índices de renta variable europea y derivados simples" negociados en mercados organizados.

Una particularidad es que no se incluyen los fondos de inversión tradicionales, ya que estos ya cuentan con un tratamiento fiscal favorable en España, especialmente en lo referente a los traspasos. Sin embargo, sí se incluyen los ETFs, que actualmente carecen de esa ventaja fiscal en nuestro país.

A diferencia de los planes de pensiones, estos planes no tendrían límite de aportación, ya que la ventaja fiscal no se centraría en el momento de la aportación sino en la tributación mediante renta estimada. Tampoco computarían las pérdidas, al tratarse de una tributación estimativa basada en los saldos medios.

El panorama del ahorro en España

La propuesta surge en un contexto donde el ahorro de las familias españolas sigue estando mayoritariamente en productos de baja rentabilidad. Según datos compartidos por Longobardo, "el ahorro de las familias se situó en junio del año pasado alrededor de 3,3 billones de euros", con un 34,4% del total de activos en depósitos y efectivo que ofrecen rentabilidad muy baja o nula.

"La participación directa de familias en el capital bursátil de cotizadas en España fue de 15,8% en 2024, que es el valor mínimo de los últimos 32 años", destaca la directora. Esta cifra contrasta con el aproximadamente 33% en Europa y el 55% en Estados Unidos.

"Es un desperdicio que esta revalorización no esté siendo aprovechada por las familias", lamenta Longobardo, refiriéndose a la rentabilidad del IBEX 35, que en los últimos tres años ha ofrecido un rendimiento del 138% incluyendo dividendos.

Próximos pasos para su implementación

Para que esta propuesta se materialice, se requieren cambios legislativos, principalmente en la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Actualmente, el Ministerio de Economía ha lanzado una consulta pública sobre la creación de una cuenta de ahorro e inversión en España, pero también será necesaria la implicación del Ministerio de Hacienda.

García Novoa detalla que serán necesarios "cambios en la ley vigente del IRPF, en la ley 35/2006 del impuesto" a través de "un proyecto de ley impulsado por el Gobierno a instancia del Ministerio de Hacienda". El informe elaborado por la Universidad de Santiago ya incluye propuestas concretas de modificación de artículos específicos de la ley.

La iniciativa está alineada con la estrategia impulsada por la Comisión Europea de la Unión de Ahorros e Inversión, y representa un paso importante para dinamizar los mercados de capitales españoles, ofreciendo a los ciudadanos nuevas alternativas para gestionar su ahorro de manera más eficiente y rentable.