China vive un momento de "cierta inseguridad mezclada con optimismo" en el actual contexto geopolítico global, según explica Alberto Lebrón, investigador de la Universidad de Pekín, en una entrevista desde la capital china.
El experto analiza cómo las famosas "dos sesiones" -la reunión de los Comités del Partido Comunista y de la Asamblea Popular Nacional de China- reflejan las preocupaciones estratégicas del gigante asiático.
Alberto Lebrón analiza desde Pekín la estrategia china ante las tensiones geopolíticas y el desafío energético que le supone la crisis en Oriente Medio.
La guerra con Irán amenaza el suministro energético chino
Una de las principales preocupaciones que transmite el país a sus ciudadanos se centra en las importaciones de petróleo. "Irán exporta a China más petróleo que ningún otro país", explica Lebrón, quien destaca que no solo China, sino también Japón y Corea del Sur son las economías más afectadas por un posible cierre prolongado del estrecho de Ormuz.
En este contexto, China se prepara para la visita del presidente Donald Trump en apenas cuatro semanas, con el objetivo de "tantear las aguas" en relación al cambio geopolítico que el país asiático cree que se está produciendo desde enero, capitaneado por Estados Unidos.
También busca evaluar cómo las cuestiones de Venezuela e Irán pueden afectar a la seguridad del suministro energético chino.
Las energías renovables como estrategia de seguridad
Un 20% del consumo energético total en China procede de fuentes renovables, según los datos del 14º plan quinquenal que finalizó el año pasado. Sin embargo, esta apuesta no tiene tanto que ver con la protección del medio ambiente, sino "muchísimo que ver y más en la coyuntura geopolítica actual, más con la seguridad energética".
China también desarrolla "el programa nuclear más ambicioso del mundo". Cuando se terminen de construir todas las centrales nucleares, "será la primera potencia por delante de Estados Unidos y Francia".