China alcanza su objetivo de crecimiento del 5% en 2025, pero los datos revelan una realidad preocupante detrás de estas cifras. La expansión económica en el cuarto trimestre se desaceleró al 4,5%, mostrando debilidades estructurales que ponen en cuestión la sostenibilidad del modelo chino actual.
"Lo que ocurre en China es que es un crecimiento sin beneficios, sea para las empresas, porque los beneficios crecen casi negativo, cero o negativo, dependiendo del mes", explica Alicia García-Herrero, economista jefe de Asia-Pacífico en Natixis.
La economista jefe de Asia-Pacífico en Natixis analiza los problemas estructurales de la economía china y las tensiones geopolíticas que amenazan los mercados.
La experta señala que este modelo tampoco genera ventajas para las familias: "La renta disponible crece alrededor de un 4%, es muy poco. Y eso refleja una economía que para crecer tiene que bajar los márgenes, bajar los salarios, bajar los precios".
Esta situación coloca a China en una posición complicada donde "exportar sin ganar al final tampoco es una manera de crecer". Las empresas chinas "ganan mucho más cuando exportan que cuando venden en el mercado interno", pero incluso así, "para poder exportar, siguen reduciendo el margen".
A los problemas económicos se suma una crisis demográfica sin precedentes. China ha registrado el menor número de nacimientos desde que se tienen registros, enfrentándose a un envejecimiento poblacional que complica aún más su situación económica.
"China tiene un problema mucho peor que Japón porque Japón tiene un sistema de pensiones mucho más potente, que cubre a toda la población, con una pensión media mucho más elevada de la que tiene China"
Las autoridades chinas apuestan por la innovación y la robotización como solución. Sin embargo, la economista se muestra escéptica: "Es una gran apuesta, porque no hay país en el mundo que consiga salir del hoyo del envejecimiento solo con la innovación, al menos hasta ahora".
La fragilidad del boom tecnológico
El auge de los semiconductores y la inteligencia artificial ha impulsado máximos históricos en mercados de todo el mundo, pero García-Herrero alerta sobre su fragilidad: "Aunque Trump amenace con Groenlandia, 10% de aranceles a Europa y muchísimas otras cosas, el mercado dice: 'Bueno, yo tengo a esta empresa que tiene el PIB casi de muchos países del mundo'".
La economista subraya los riesgos geopolíticos que amenazan este sector: "El día que pase algo en ese ámbito por Trump, que será por Trump, casi seguro, pero podría ser un conflicto en el estrecho de Taiwán... ahí se hunde el mercado, se hunde".
Los problemas de abastecimiento de chips de inteligencia artificial que advierten compañías como Micron Technology reflejan un sector "cogido con alfileres". La competencia entre Estados Unidos y China por dominar estas tecnologías añade más tensión: "China no se quiere quedar atrás en esto... cada vez que Estados Unidos hace una inversión, China mete lo otro".
"Esta revolución industrial está ocurriendo de una manera muy diferente. Tienes a Estados Unidos, que para mí claramente es una potencia a la baja, y después tienes a China al alza. Pero el poder tecnológico lo tiene el que está cayendo. Muy arriesgado todo lo que estamos viviendo, mucho, mucho"