Esta es la tercera intrusión extranjera a gran escala en un sistema informático federal en el último año. El número de personas afectadas tiene pocos precedentes en el Gobierno federal pero no el sector privado. Un ataque al banco JP Morgan, en 2014, comprometió las cuentas de 76 millones de clientes privados y de siete millones de pequeñas empresas. El mismo año, un ataque a la cadena de comercios Home Depot afectó a 56 millones de tarjetas.
“La OPM es un objetivo de alto valor”, dijo a The Washington Post Donna Seymour, jefe de información de la OPM. “Tenemos gran cantidad de información sobre funcionarios y eso es algo que nuestros adversarios quieren”.
La OPM, una especie de agencia de recursos humanos del Gobierno federal, avisará a los empleados cuyos datos pudieran estar en riesgo. Entre las tareas de la OPM figura verificar los antecedentes de los funcionarios antes de contratarlos, el pago de las pensiones y la formación continua de los empleados.