La tasa de facilidad de depósitos se mantiene en el -0,20%, donde lleva desde diciembre de 2014, y el tipo marginal en el 0,30%.
Draghi pone en foco su objetivo principal: el crecimiento de la inflación. Advierte que su meta es esa y no el tipo de cambio. Las palabras del banquero central han impactado inmediatamente en el euro-dolar, que cotiza por debajo del 1,12, y en las bolsas europeas, con subidas superiores al 1%.
Sin dar detalles concretos, el italiano ha dejado claro que el BCE está listo para pasar a la acción cuando sea necesario, sin descartar la utilización de ningún instrumento de política monetaria. Defiende que luchar contra la baja inflación (cercana, pero por debajo al 2%) es el mandato del BCE, y su éxito definirá la credibilidad del organismo.
El BCE explica que ha habido un amplio debate sobre las diferentes opciones en política monetaria, bien sean políticas fiscales o reformas estructurales. En este último punto, Draghi enfatiza que es necesario continuar con las reformas, la política monetaria por si sola no basta. Todo ello contribuirá a implementar la recuperación económica de la eurozona, donde destaca la mejora de la demanda interna frente al frenazo exterior.
En cuanto a los riesgos, Mario Draghi pone el foco en los países emergentes, aunque descarta un impacto significativo de China, y los bajos precios de las materias primas. En este punto, indica que prevé una recuperación de la inflación en 2016 y 2017. También espera que mejoren los precios del petróleo de cara a final de año.