La Administración de Donald Trump asegura que los exportadores chinos les venden papel de aluminio a un precio inferior al razonable, entre el 48 y el 106%. El volumen de las importaciones roza los 400 millones de dólares.
"Esta Administración está comprometida con un intercambio justo y recíproco y no permitiremos que los trabajadores y las empresas estadounidenses sean perjudicados por las importaciones desleales", aseguraba en un comunicado el Secretario de Comercio estadounidense Wilbur Ross.
Esta decisión norteamericana no tiene relación con los aranceles impuestos a las importaciones de acero y aluminio. En las próximas fechas tiene que decidir pronto si impone aranceles mucho más amplios.
Trump tomará la decisión en función de un estudio del Departamento de Comercio que concluye que el reciente aumento en las importaciones de aluminio y acero supone un "riesgo para la seguridad nacional" ya que amenaza la viabilidad de la industria estadounidense.