Cuatro décadas después de la adhesión de España a la entonces Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea, el balance no es solo político o económico, sino profundamente humano. Así lo explica en Cibercotizante María Andrés, directora de la Oficina del Parlamento Europeo en España, quien recuerda que “nos hace falta un diálogo generacional para que los mayores trasladen a los más jóvenes lo que ha supuesto entrar en la Unión Europea”.
Una transformación institucional profunda
España entró en Europa en un momento clave: consolidación democrática, apertura económica y necesidad de modernización. La UE fue un acelerador. Como señala María Andrés, “ha transformado nuestras instituciones… esa europeización del sistema judicial, del modelo territorial, esa cohesión que ha vertebrado todos nuestros territorios”.
Hoy damos por sentado que nuestras leyes, políticas públicas y estándares democráticos están alineados con los europeos, pero no siempre fue así. Más de la mitad de las leyes aprobadas en el Congreso tienen origen en decisiones europeas: “más de la mitad de las leyes que se aprueban en el Congreso vienen de decisiones que se han negociado antes en Europa”.
¿Y si España hubiera seguido el camino del Brexit?
La pregunta es inquietante. ¿Qué habría sido de España fuera de la UE? María Andrés lo expresa con claridad: “sería un país mucho más pequeño, económica y políticamente… un país mucho más solo”.
La experiencia británica demuestra que salir no te protege de la globalización ni de la incertidumbre geopolítica. “Lo que hemos aprendido con el Reino Unido es que no por salir de la Unión Europea han dejado de vivir en un mundo globalizado”. Hoy, incluso Londres busca recomponer la relación: “son ellos los que están llamando de nuevo a la puerta”.
El euro: vértigo y convergencia
El 1 de enero de 2002 marcó un antes y un después. El euro generó dudas, pero también estabilidad. “Fue un salto que dio mucho vértigo… pero un vértigo que mereció la pena”, afirma Andrés. La moneda única aceleró la convergencia económica y nos integró en un espacio financiero más sólido, aunque reconoce que “quizás empezamos la casa por el tejado” al no tener aún completada la unión bancaria.
María Andrés: "“Europa somos todos… con los mismos derechos y responsabilidades”
Infraestructuras, cohesión y ciudadanía: lo que el ciudadano sí percibe
Los fondos europeos han dejado huella visible: trenes de alta velocidad, autopistas, innovación, cohesión territorial. Pero también han generado beneficios silenciosos: “los ciudadanos del norte de España tienen las mismas capacidades y los mismos derechos que los del sur”.
Y otros más cotidianos: viajar sin pasaporte, estudiar fuera, trabajar en cualquier país de la UE, protección consular en cualquier embajada europea. “Europa somos todos… con los mismos derechos y responsabilidades”, recuerda Andrés.
Erasmus: la revolución silenciosa
Si hay un símbolo de la integración europea para los jóvenes, es Erasmus. “Hemos tenido hasta 680.000 estudiantes de Erasmus en estos 40 años”, explica. Y añade un dato fascinante: “hay más de un millón de bebés nacidos de relaciones Erasmus” y con ello podemos hablar de que tenemos “una verdadera generación europea”. sentencia María.
El Parlamento Europeo: más cerca de lo que parece
Aunque muchos lo perciben como lejano, su impacto es directo: movilidad, digitalización, transición verde, derechos de los consumidores, roaming, protección de datos. “La transformación es real en todos los ámbitos de la vida cotidiana”.
España, además, ha tenido un papel protagonista: Manuel Marín, Enrique Barón, Joaquín Almunia, Javier Solana, Teresa Ribera… y una ciudadanía especialmente comprometida. “Somos un país grande y europeísta… nuestra adhesión al proyecto europeo es mucho mayor que en otros países grandes”.
La aportación española: europeísmo y solidaridad
España ha sido motor de políticas clave: ciudadanía europea, cohesión territorial, fondos Next Generation. “Hemos aportado soluciones europeas a retos que exigían más solidaridad”, resume Andrés.
Europa: un camino compartido
La reflexión final del programa lo resume con belleza: “Europa no es un lugar al que se llega, Europa es un camino que se recorre juntos”.
Y añade una advertencia necesaria: “tenemos que dejar de hablar de la Unión Europea en tercera persona… Europa somos todos”.