Empleo Público de Capital Radio dedicó una edición al Cuerpo Superior de Ingenieros Industriales del Estado, teniendo como invitado a Alberto Oliver, responsable de mantenimiento del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Ingeniero, inventor, político, consultor, mentor y hasta comprador nacional de vinos, Oliver representa un perfil poliédrico que demuestra cómo una oposición puede convertirse en un punto de inflexión vital.
Inventar como forma de entender el mundo
Desde niño, Oliver soñaba con crear cosas. Él mismo lo recuerda con claridad: “Debía tener tercero, cuarto de EGB… diseñaba aeronaves, dibujaba los motores, buscaba la manera de optimizar.” Esa pulsión creativa no era un simple juego infantil, sino una forma de interpretar la realidad: “Inventar era mi mundo, mi refugio y mi manera de entender la realidad.”
Con el tiempo, descubrió que esa capacidad de transformar problemas en soluciones también podía aplicarse a otros ámbitos, como la política: “Lo más parecido que he encontrado a inventar cosas físicas es diseñar leyes… es un proceso precioso.”
Ingeniería industrial: una carrera para no cerrar puertas
La elección de su carrera estuvo marcada por una visión estratégica: “Estudiar ingeniería industrial es una forma de dejar muchas puertas abiertas.” Oliver destaca que esta disciplina permite trabajar en sectores muy distintos: “Ingenieros industriales estamos por todos lados… consejeros del Ibex, empresarios, ingenieros puros.”
Del mundo privado a la vocación pública
Tras pasar por empresas como Airbus, Unilever y El Corte Inglés, Oliver vivió un momento decisivo durante una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid: “Sentí una necesidad imperiosa… esto se puede hacer bien.” Ese día, casi como un signo, recibió un correo del Colegio de Ingenieros anunciando una charla sobre oposiciones: “Ese mismo día me llegó un email… y ese mismo día me apunté.”
Alberto Oliver: " “Si en la empresa privada hay un día en el que dices ‘esto no me llena del todo’, opositar es para ti.”
En 2020 aprobó la oposición, un hito que recuerda con emoción: “El día que aprobé la oposición es de los días más felices de mi vida… se me dibujó una sonrisa durante meses.”
El servicio público como legado
Oliver explica que su motivación no es económica, sino social: “En lo público el driver no es económico… buscas hacer las cosas lo mejor posible para la sociedad” y añade una reflexión poderosa: “Si pienso en qué es lo mejor que le puedo dejar a mis hijos, es la sociedad que yo he podido conocer.”
Una visión desde ambos lados: política y administración
Su paso por la política le permitió comprender la distancia entre ambos mundos: “La visión del político es limitadísima… me gustaría que todos los políticos pudiesen ver cómo funciona la administración” y también apostilla lo contrario: “Sería muy bueno que quienes están en la administración pudiesen ver lo que ve el político.”
Gestionar un gigante: el mantenimiento del Ministerio
Hoy Oliver coordina el mantenimiento de uno de los edificios administrativos más grandes del país: “En la oficialidad mayor somos casi 300 personas… solo el edificio de Castellana 67 tiene más de 95.000 m².” El día a día combina planificación y urgencias: “Tienes que atender los incendios diarios… hace una semana se rompió una enfriadora y hemos dejado funcionarios en teletrabajo.”
Un consejo para futuros opositores
Su mensaje para quienes se plantean opositar es claro y directo: “Si en la empresa privada hay un día en el que dices ‘esto no me llena del todo’, opositar es para ti.”
Y añade una visión inspiradora sobre el papel del ingeniero industrial en la administración: “Hay ingenieros diseñando políticas públicas, hidrocarburos, distribución eléctrica… están diseñando el futuro que viene.”