Con el calor y el verano a la vuelta de la esquina se da oficialmente el pistoletazo de salida a la temporada de bodas. Y aunque las estadísticas digan que pasar por el altar está de "capa caída", los valientes que aún se atreven a dar el sí quiero tienen claro que van a tener que rascarse el bolsillo, y mucho.
Hoy en día una boda cuesta entre los 20.000 y 25.000 euros, según la media en España. ¿Cuánto estarías dispuesto a pagar tú? ¿Vale la pena gastar tanto dinero para un sólo día?
Los datos de Raisin confirman lo que muchos temían: el pase al club de los casados cotiza al alza con una factura media de 16.175 euros que a poco que te descuides escala felizmente hasta los 30.000 euros.
Ante este panorama, el debate está servido en la calle. Los nostálgicos de la boda banquete de toda la vida defienden el menú cerrado y el ahorro, mientras que las nuevas generaciones han abrazado el postureo de los estándares modernos sin importar cuántos ceros tenga la cuenta.
La financiación del gran día: entre ahorros y deudas
Pero ¿cómo se paga una boda? Pues según el informe, la mitad de las parejas lo hacen con sus propios ahorros, pero lleva tiempo. Lo habitual es dedicar entre uno y dos años hasta reunir el dinero necesario, aunque hay quienes necesitan hasta cinco años.
Endeudarse es otra opción, aunque a muchos no les convence la idea. La mayoría de los ciudadanos se muestran reacios a contraer deudas por una celebración.
Pero no solo casarse es caro, asistir también lo es. De hecho, uno de cada tres invitados no asiste a una boda por motivos financieros. Y no es para menos porque barato desde luego no es.
La mayoría opta por echar en el sobre entre 150 y 200 euros, mínimo lo que valga el plato. Las cifras varían considerablemente según las opiniones: desde los más conservadores que hablan de 100-150 euros hasta quienes consideran necesario aportar 300 euros para arriba.
La cifra varía según el género. Los hombres suelen aportar menos, mientras que las mujeres son más proclives a moverse en el tramo superior. Otro dato revelador es que suele haber 116 invitados de media, lo que muestra por qué organizar una boda se ha convertido en una auténtica operación financiera con meses y a veces años de ahorro detrás.
El fenómeno del postureo nupcial
Más allá de las cifras, el fenómeno refleja cómo ha cambiado la idea misma de una boda. Ya no se busca solo celebrar un matrimonio, sino crear un acontecimiento memorable, casi cinematográfico. Un tipo de boda que muchos achacan a las redes sociales y a los influencers.
Y aún así, pese a los presupuestos desorbitados, las bodas siguen llenándose porque en el fondo nada supera el poder reunir a los tuyos, brindar con cava y darlo todo en una pista con temazos para todas las edades. Todo ello aunque al día siguiente despiertes con una resaca monumental y la cuenta corriente temblando.