La crisis en el mercado de bonos plantea interrogantes sobre su posible contagio a la renta variable. Gregorio Oyaga, socio director en Welcome Asset Management, aborda esta cuestión y explica por qué los activos de riesgo no reflejan aún esta tensión.

"No solamente la bolsa, sino todo lo que son los activos de riesgo, los diferenciales de la renta fija privada también están carísimos y muy estrechos", señala Oyaga. Aunque los resultados empresariales son buenos, el experto considera que "esta tensión sí debería reflejarse y los activos de riesgo deberían ceder con todo lo que sucede".

Aquí tienes la entrevista a Gregorio Oyaga, socio director en Welcome AM

El BCE enfrenta una crisis de deuda que amenaza con contagiar a la bolsa

La crisis en el mercado de bonos plantea interrogantes sobre su posible contagio a la renta variable. Gregorio Oyaga, socio director en Welcome Asset Management, aborda esta cuestión y explica por qué los activos de riesgo no reflejan aún esta tensión.

La demanda del futuro trasladada al presente

Oyaga identifica varios factores que sostienen la demanda. La inversión en inteligencia artificial genera un ciclo tecnológico importante que afecta a chips, redes y múltiples sectores. "Hay una demanda del futuro que nos la estamos llevando al presente", explica.

Sin embargo, advierte de que con los tipos americanos cerca del 5% y la referencia alemana y francesa en niveles del 4,43%, "los flujos futuros que se piensa que se van a generar, ese dinero futuro te lo traes a valor presente a tipos mucho más altos de riesgo, y las cosas deberían valer menos".

El impacto en la economía real

La restricción crediticia ya afecta a la economía. El tipo medio de interés en Estados Unidos para una hipoteca a 30 años está en el 6,70%, y los créditos al consumo suben en España, Alemania y Estados Unidos. "Se restringe el crédito para la economía real. Vivimos de consumir del sector servicios y al final algún mordisco económico veremos", anticipa Oyaga.

Competencia por la financiación

El experto destaca la enorme competencia por la financiación. Estados Unidos emite deuda nueva por más de 2 billones de dólares anuales, Europa supera 1 billón, y las tecnológicas emitirán más de 500 mil millones este año. "El año que viene van a emitir inversiones por encima de 1 brillón de dólares", señala.

Esta situación genera presión no solo en el precio, sino en conseguir la financiación necesaria, lo que "tarde o temprano tendrá que aportar a la economía".