En todas las guerras hay vencedores y perdedores. Y el caso de las guerras comerciales no es distinto.

¿QUIÉN GANA CON LA DISPUTA ENTRE EEUU Y CHINA?



Gana Oriente Medio. Es el país que más polietileno exporta a China. Se trata de uno de los plásticos más usados del mundo, China importa 12’7 millones de toneladas cada año. De ese total, 600.000 toneladas provienen de EEUU.

Oriente Medio también podría convertirse en el próximo gran exportador de propano de EEUU y destronar a China, que actualmente ocupa el tercer lugar.

Australia también gana. Produce muchas de las cosas que China también compra a EEUU, como vino, frutas, nueces o chatarra de aluminio.



En Europa encontramos ganadores muy concretos. En aviación, si China penaliza a Boeing, su rival europea Airbus sale beneficiada. Lo mismo ocurre con las marcas de ropa deportiva: los chinos podrían decantarse por comprar más ropa de Adidas que de Nike, aunque hay que tener en cuenta que la estadounidense fabrica la mayor parte de sus productos en China.

También gana el alcohol: en este caso, el whisky Chivas Regal, el cognac Martell o el Remy Martin podrían aumentar sus ventas frente a Jack Daniels.

¿QUIÉN PIERDE?

En medio de toda esta disputa, encontramos algunos grandes perdedores, como la industria del transporte marítimo. El 80% de todo el comercio mundial depende de los bienes que navegan por los océanos.

El tema está en los márgenes de beneficio: ya son escasos cuando el comercio está robusto, rondan el 3%, y con la guerra entre EEUU y China el panorama pinta feo. Los aranceles podrían poner en riesgo hasta el 7% de los envíos de Asia a EEUU y podrían tener un impacto del 1% en el envío global.

El año pasado, por ejemplo, EEUU envió casi 57.000 contenedores de soja a China, pero con un arancel del 25% al producto, no está claro que la soja realice el trayecto marítimo habitual.

La mayor parte del daño se la podría llevar Expeditors International, una compañía de logística que compra espacio de carga de transporte marírimo y aerolíneas y lo revende a los clientes. El 31% de los ingresos de esa compañía provenían de China en 2017.

También está muy expuesta Atlas Air Worldwide Holdings, una aerolínea de carga de Nueva York que hace muchos negocios con países asiáticos. Otras empresas como FedEx y UPS podrían perder, ya que entre el 6% y el 5% de sus ingresos provienen del comercio entre EEUU y Asia.