La subida de 25 puntos básicos para la tasa de depósito se daba prácticamente por descontado con una inflación en la eurozona en mayo por encima del 3%. La propia Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, adelantaba en una entrevista que lo más probable serían las subidas.
Por otro lado, está el peligro de la sobrerreacción ante un shock que podría ser temporal. ¿Cuál es la respuesta adecuada para no llegar demasiado tarde ni pasarse de frenada? El Banco Central Europeo ha considerado en su reunión de junio de política monetaria subir los tipos 25 puntos básicos hasta el 2,25%, por primera vez desde septiembre de 2023.
El BCE espera que la inflación vuelva al 2% en 2027
El Consejo de Gobierno ha decidido subir los tres tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos básicos. En consecuencia, los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito aumentarán hasta el 2,25 %, el 2,40 % y el 2,65 %, respectivamente, con efectos a partir del 17 de junio de 2026.
Las nuevas proyecciones de los expertos del Eurosistema prevé que la inflación general se sitúe, en promedio, en el 3,0 % en 2026, el 2,3 % en 2027 y del 2,0 % en 2028. La inflación, excluidos la energía y los alimentos, se situaría en un promedio del 2,5 % en 2026 y 2027, y del 2,2 % en 2028, en ese escenario.
Un escenario similar al de 2022 con la guerra de Ucrania, pero con matices
Si tomamos de perspectiva lo que pasó en 2022 con la guerra en Ucrania observamos dos escenarios que comparten similitudes, pero con importantes matices. En 2022, la inflación alcanzó su pico en el 10,6% y el BCE subió los tipos hasta en diez ocasiones hasta alcanzar un tipo del 4,5% en la facilidad de depósito.
La situación actual refleja una inflación que pasa del 1,9% en febrero al 3,2% de mayo, con la diferencia de que, esta vez, no partimos de un escenario tan agresivo para las subidas de tipos. Hay que recordar que en julio de 2022 el BCE subía los tipos por primera vez en once años y partía de cero. El escenario de ahora muestra un origen energético similar al de Ucrania, pero hay un factor clave: en 2022 el crecimiento previsto para la economía era del 3,7%. -Es decir, había colchón suficiente para subir tipos-. Ahora, partimos de una expansión prevista para la economía del 0,8%, una situación que para muchos expertos roza la estanflación.