El texto habla de países como Rusia, Nigeria, Venezuela, Irak o todos los del Golfo. Señala que deben reducir su dependencia de los ingresos de los hidrocarburos y que, pare ello, pueden utilizar su experiencia en el sector energético para liderar nuevas vías de negocio. La Agencia alerta de que un precio alto puede parar estas reformas por la entrada de ingresos de forma rápida y más sencilla.
A su vez, esta subida de los precios del crudo hace que los países importadores inviertan en energías renovables para tratar de reducir sus costes y eso puede provocar más perjuicios a los países productores en el caso de un descenso de los precios.
La AIE alerta en su informe de que si el barril se quedara en los próximos años en el entorno de entre 60 y 70 dólares, un rango que la Agencia considera de precios bajos, los grandes exportadores se enfrentarían a unas pérdidas acumuladas de más de 6,14 billones de euros de aquí a 2040, si no reforman sus economías.
El informe tiene un capítulo especial dedicado a Venezuela. Alerta de que la producción de Venezuela cayó a 1,2 millones de barriles diarios, que contrastan con los 2,5 millones de barriles al día que producía en 2016. También que este país tendrá problemas para atraer inversiones para su sector energético, que resulta vital para hacer reformas más amplias.