Según palabras del propio diseñador, su intención era revivir las grandes décadas de la sastrería. Los 50, 60 y 70 fueron la inspiración para mostrarnos piezas irónicas y actualizadas unidas por una temática común.
Personajes relacionados con el mundo del cine inspiran al sastre, de manera que héroes y villanos conforman la evolución de prendas clásicas, a las que se les ha efectuado una total revisión.
Los Fracs dejan atrás el blanco y negro para estamparse con cuadros, que invaden muchas de las propuestas, por ejemplo cuadros de ventana en brillantes tonalidades.
Esmóquines de tejidos microtexturizados y terciopelos suben al podio de los ganadores para los eventos especiales. Trajes tres piezas que protagonizan nuestra cotidianidad, seguidos muy de cerca por lanas de cuadros marrones y grises con diferentes matices entre los que destacan el burdeos y el mostaza. Por otro lado, sus abrigos voluminosos y grandes fulares en vivos colores, aportan alegría a los grises días invernales. El invierno no tiene porqué ser triste.
La filosofía y el buen hacer del diseñador vasco está basada en un único secreto: el patrón y el corte deben adaptarse a cada parte del cuerpo disimulando defectos y potenciando los atractivos particulares.
El hombre Lander Urquijo es aquel que sigue unos cánones inspirados en el clasicismo, pero que al mismo tiempo se atreve a mezclar e innovar, siempre dentro de la elegancia.