Es el primer día de una huelga convocada por los sindicatos para reclamar un incremento salarial de un 6% que la dirección de la compañía ha rechazado.
Los paros ferroviarios, que tienen previsto continuar los próximos tres meses en sucesivas tandas de dos días, serán una de las pruebas más importantes para el presidente Emmanuel Macron que quiere impulsar reformas económicas y laborales amplias.
Los trabajadores de la SNCF, la compañía nacional de ferrocarriles de Francia, se aprestan a redoblar su pulso contra el presidente, Emmanuel Macron, y sus planes de emprender una profunda reforma de un sector que en el pasado ya doblegó a otros gobiernos que osaron proponer cambios a un pilar sagrado del sistema público francés.
Durante todo el martes y el miércoles, los empleados de la red de ferrocarriles gala emprenderán la primera de una larga serie de huelgas intermitentes —que se prolongarán hasta junio— que amenaza con paralizar buena parte del país. Esto, sumado al parón de la compañía aérea, promete ser una situación complicada para el presidente francés.