"El gobierno logró cambios jurídicos vinculantes que fortalecen y mejoran el acuerdo de salida de la UE y la declaración política que lo acompaña", ha declarado en Londres David Lidington, jefe del gabinete de la primera ministra.
Hasta anoche la "premier", Theresa May, no había conseguido obtener concesiones suficientes de los europeos como para convencer a la Cámara de los Comunes de que apruebe el tratado de salida negociado durante año y medio con Bruselas y destinado a lograr un brexit ordenado. Ese texto fue masivamente rechazado por los diputados en enero pasado. Aunque el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker deja claro a May que no hay más opciones: "En política a veces se tiene una segunda oportunidad, lo que cuenta es lo que hacemos con esta segunda oportunidad, porque no habrá una tercera oportunidad. No habrá más interpretaciones sobre las interpretaciones y no habrá más garantías sobre las garantías. Es con esto en mente que espero y confío en que las garantías significativas de hoy sean lo suficientemente significativas para la importante votación".
Ahora May debe convencer a los 100 diputados escépticos de su partido para que apruebe esta tarde la salida de la Unión Europea fijada para el próximo 29 de marzo. "La Cámara de los Comunes debatirá el acuerdo mejorado que estos cambios legales han creado. Hablaré con más detalle sobre ellos cuando abra ese debate. Los parlamentarios tenían claro que se necesitaban cambios legales en el sistema de respaldo. Hoy hemos conseguido cambios legales. Ahora es el momento de unirse, de apoyar este acuerdo mejorado de Brexit, y de cumplir con las instrucciones del pueblo británico".
Los euroescépticos creen que ese mecanismo dejará al Reino Unido en las estructuras de la UE hasta que se firme un nuevo acuerdo comercial, lo que puede tardar años, y dificultará llegar a tratados comerciales con terceros.