La entidad ha creado su propia plataforma informática de soporte para la divisa basada en la cadena de bloques, un sistema de envío de información ligado al origen del Bitcoin. Para que acepten su nueva moneda, está negociando alianzas con distintas empresas y otras entidades japonesa.
La principal diferencia con las tarjetas-monedero, es que la MUFG será intercambiable entre usuarios y podrá gestionarse a través del ordenador o el smartphone, según indica el diario japonés Asahi, que subraya que esta nueva moneda está aun en "fase de desarrollo".
Esta iniciativa sitúa al país asiático en la vanguardia de las monedas virtuales. Ya lo hizo en 2014, cuando el Gobierno aprobó el primer marco normativo para regular monedas digitales. Actualmente existen unas 600 divisas virtuales en todo el mundo entre las que destaca Bitcoin.
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