El estudio explica que en nuestro país, a pesar la fuerte creación de empleo se ha producido una acentuada caída de los ingresos procedentes del trabajo. El aumento de la desigualdad se deriva de los altos niveles de paro de larga duración, la caída del salario real y la segmentación del mercado laboral. España tiene también la peor producción de trabajadores pobres, sólo superado por Chile y Turquía.
En concreto, en España el índice Gini pasa de 0,324 a 0,346 entre 2007 y 2014. Mientras, la distancia entre los ingresos del 20% más rico y el 20% más pobre se agranda. España, igualmente, sale mal parada en relación a la tasa de pobreza. Mientras que en la OCDE permanece prácticamente sin cambios, en nuestro país ha pasado del 14,2% al 15,9% entre 2007 y 2014. En este contexto, los mayores de 65 años son los que salen peor parados. La crisis, según la OCDE, no ha afectado sólo al número de empleos, sino a su calidad.
Entre los países de nuestro entorno, en Portugal la situación es peor. Los ingresos del trabajo que percibe el 10% de los empleados con sueldos más bajos desciende más que en España, también afectado por el desempleo de larga duración y la congelación del salario mínimo. Según el informe, los países con mayores desigualdades son Chile, México y EEUU. En el lado contrario, los países con el Gini más bajo, y por tanto con menores desigualdades, son Islandia, Noruega y Dinamarca.