En China no se había producido un incremento tan generalizado de los precios de la vivienda nueva desde que subieron en 56 de las 70 mayores ciudades del país en marzo de 2014, justo antes de que el sector registrara un enfriamiento progresivo que duró hasta la segunda mitad del año pasado.
Ante este parón que sufrió el mercado inmobiliario -uno de los motores económicos de China- entre la segunda mitad de 2014 y la primera de 2015, el Gobierno tomó varias medidas para incentivar la compra de viviendas.
Así, se rebajaron en varias ocasiones los tipos de interés para estimular el crédito de la banca, se redujeron los impuestos sobre las transacciones inmobiliarias y, en febrero, el banco central relajó las normas sobre el pago inicial para la compra de vivienda.
En el cálculo interanual, subieron los precios de la vivienda en 32 ciudades -y en seis de ellas las alzas fueron de dobles dígitos-, descendieron en 37 y se mantuvieron sin cambios en una.