Donald Trump anunciaba este domingo el "Proyecto Libertad", una operación para escoltar y evacuar a los barcos mercantes de diversas naciones que permanecen bloqueados o retenidos en el Estrecho de Ormuz, en el contexto de un bloqueo por la guerra en Oriente Medio.
Hoy ponemos el foco en la relación que hay entre la deuda elevada pública estadounidense y el cierre del estrecho de Ormuz.
El bloqueo ha disparado los precios del petróleo por encima de los 100-120 dólares por barril. Como principal productor mundial de crudo, Estados Unidos ha experimentado los efectos positivos:
- Ingresos extraordinarios: Se estima que las petroleras estadounidenses (como ExxonMobil y Chevron) podrían obtener beneficios adicionales de hasta 63.000 millones de dólares debido al alza de precios.
- Consolidación como proveedor: Con el flujo de Oriente Medio interrumpido, muchos compradores internacionales han recurrido al petróleo estadounidense para cubrir sus necesidades.
- Independencia energética: A diferencia de Asia o Europa, EE. UU. tiene una mayor capacidad de autoabastecimiento, lo que le permite capear mejor el shock de oferta que sus competidores o aliados.
Ya desde finales de marzo, Trump decía que les viene bien que el estrecho de Ormuz esté cerrado porque así EEUU vende más petróleo.
Entonces, ¿por qué ahora va a escoltar barcos?
Según el propio Trump, países de todo el mundo, ajenos al conflicto en Medio Oriente, solicitaron la ayuda de Estados Unidos para rescatar sus embarcaciones. Pero no se sabe exactamente qué países.
En este escenario, hay que tener en cuenta que Estados Unidos es el país más endeudado del mundo en cifras absolutas. La deuda nacional bruta de Estados Unidos ha superado recientemente los 39 billones de dólares (trillion en inglés), estableciendo un nuevo récord histórico a finales de marzo y principios de abril de 2026.
El gobierno gasta mucho más de lo que ingresa: 1,33 dólares por cada dólar recaudado, según recoge el Wall Street Journal.
El gobierno gasta actualmente más de 2.600 millones de dólares diarios solo en el pago de intereses.
Tanto que Estados Unidos destina más dinero al abono de intereses que a defensa. Por primera vez en la historia, Estados Unidos está gastando más dinero en pago de intereses (1,23 billones de dólares) que en su presupuesto de defensa nacional (1,16 billones de dólares).
Por tanto, el cierre del estrecho de Ormuz se enmarca en una crisis energética y financiera global, donde el bloqueo de esta vía estratégica potencia la inestabilidad económica y presiona la capacidad fiscal de Estados Unidos.
El cierre efectivo de Ormuz (por el cual transita en torno al 20% del petróleo mundial), actúa como catalizador de riesgos para la deuda estadounidense:
- Aumento de la inflación y tipos de interés: El cierre provoca un salto en los precios del petróleo, por encima de los 100 dólares, elevando las presiones inflacionistas globales. Esto presiona a la Reserva Federal a mantener o elevar los tipos de interés, lo que incrementa el coste de servicio de la deuda pública estadounidense.
- Algunos expertos señalan que la "guerra real" se libra en los mercados financieros, donde un bloqueo sostenido puede forzar un reposicionamiento de carteras que afecte a la demanda de bonos del Tesoro estadounidense.
- Aunque EE.UU. es gran productor, el shock energético sube los costes internos (combustible), actuando como un impuesto oculto que desacelera la economía, lo que podría reducir la recaudación fiscal y complicar la sostenibilidad de la deuda a medio plazo.
- La inestabilidad geopolítica extrema puede provocar volatilidad en el mercado de bonos, con temores a una venta masiva de activos financieros, incluyendo deuda, en un contexto de caída bursátil global.
El cierre de Ormuz opera como un factor de riesgo sistémico que aumenta la inflación y los costes financieros para Estados Unidos.
Si la inflación lleva a una subida de los tipos de interés, esto tiene un impacto directo y severo en las finanzas de EE. UU., principalmente al encarecer el coste de su deuda nacional, que ya va camino de los 40 billones de dólares.