El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho hoy que ha dado instrucciones para posponer durante cinco días cualquier ataque militar contra centrales eléctricas iraníes, pocas horas antes de que venciera un plazo que amenazaba con una mayor escalada del conflicto, que ya se encuentra en su cuarta semana. Desde Irán dicen que no hay ninguna conversación ni negociación.
Hoy ponemos el foco en la última operación TACO de Donald Trump… ahora echa marcha atrás en sus amenazas a Irán, pero ¿llega demasiado tarde?
Los operadores del mercado podrían estar subestimando tanto la magnitud como la duración del impacto económico derivado del conflicto en Oriente Medio, a pesar de que estamos ante un escenario conocido en Wall Street como “TACO” (“Trump Always Chickens Out”), acuñado al respecto su política comercial.
Este concepto sugiere que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiende a retroceder en situaciones de tensión geopolítica. De hecho, según datos de Bloomberg Economics, Trump solo ha cumplido el 25% de sus amenazas arancelarias. Pero ahora no hablamos de aranceles.
El analista y fundador de Coin Bureau, Nic Puckrin, en declaraciones recogidas por Cointelegraph, advirtió que la situación actual es compleja, ya que Trump no controla todos los factores implicados y no existen soluciones rápidas ni sencillas al conflicto.
El analista señaló que, si el precio del petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares por barril, el crecimiento económico podría desacelerarse mientras que la inflación, medida por el índice de Gastos de Consumo Personal (PCE), podría incrementarse hasta en un punto porcentual.
Este escenario podría derivar en estanflación, una combinación de alta inflación con bajo crecimiento y deterioro del empleo, considerada especialmente preocupante.
Puckrin recuerda que, durante la década de 1970, el S&P 500 apenas registró avances reales una vez que la estanflación se consolidó. En su opinión, si los precios del petróleo se mantienen elevados durante el segundo y tercer trimestre, este riesgo aumentará considerablemente para la Reserva Federal.
El cierre de Ormuz
Y sí, hoy estamos viendo una moderación de los precios, pero hay que tener en cuenta la importancia del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo. Cuanto más tiempo permanezca bloqueado, mayores serán las consecuencias económicas.
Incluso en el caso de que la vía marítima se reabra de inmediato, cosa que no ha sucedido ni tiene visos de suceder, los expertos señalan que la recuperación de la infraestructura petrolera en la región del Golfo podría tardar varios meses.
Y en este escenario, “El mundo podría enfrentar su peor crisis energética en décadas”, es la advertencia del director de la AIE, Fatih Birol. Asegura que, al menos 40 infraestructuras energéticas están gravemente dañadas y afirma que esa situación es una gran amenaza para la economía mundial.
Birol destaca que, hasta la fecha, se han perdido 11 millones de barriles por día, más que las dos grandes crisis del petróleo juntas, en referencia a las de los años 70. Recuerda que, en aquella época, en cada una de esas crisis, el mundo perdió alrededor de cinco millones de barriles diarios.
Dado que la energía es un insumo esencial para la actividad económica, el encarecimiento del petróleo suele trasladarse al conjunto de bienes y servicios, impulsando la inflación.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, afirmó que el conflicto en Oriente Medio ha alterado las previsiones económicas del banco central.
Pero lo que más asustó al mercado es que Powell indicó que las consecuencias económicas del conflicto son inciertas a corto plazo, aunque reconoció que el aumento de los precios energéticos presionará al alza la inflación general. No obstante, insistió en que aún es demasiado pronto para evaluar con precisión la magnitud y el alcance de estos efectos.